Estas anécdotas contadas por sus hermanas aparecen recogidas en Pablo, la infancia, los recuerdos publicadas por Ediciones La Memoria del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, 2000

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Pablo de la Torriente Brau

Cesante

Estando Pablo de mecanógrafo en el bufete de don Fernando Ortiz, (1) llegan unas señoras de sociedad para tratar el asunto de una herencia.

El doctor Ortiz, que era muy desordenado y tenía siempre el buró revuelto de papeles, llama a Pablo, y en forma autoritaria y con brusquedad casi, le grita:

—¡Torriente!, ¿dónde está el documento de la señora?

Pablo lo mira fijamente, va hasta el buró, atrae hacia sí el amasijo de papeles que tiene delante y empieza a tirarlos al piso, uno por uno. De pronto, aparece el documento que se necesitaba. Lo toma con delicadeza, se lo entrega al doctor Ortiz, y le dice:

—Ahora le mando al sirviente para que recoja esto.

Cuando regresa a casa, le advierte a mamá:

—No me despiertes mañana temprano, que estoy cesante.

Se pasa dos días buscando trabajo, sin éxito. Y al tercero toca a la puerta de la casa el doctor Carrerita, compañero suyo del bufete, y le dice:

—Torriente, dice el doctor Ortiz que qué te pasa, que si estás enfermo, que hace tres días que no vas a trabajar.

Pablo, poniéndole una mano en el hombro, le responde:

—¡Ah!, ¿pero no me botó? Entonces dile que voy mañana.

(1) Fernando Ortiz (La Habana, 1881-1969). Prestigioso investigador de las raíces de la nacionalidad cubana, especialmente del antecedente africano. Su copiosa e importante obra abarca estudios sobre antropología, música, historia, lingüística y derecho.

Prohibido interrumpir

Pablo y Raúl Roa, (1) perseguidos por la policía de Machado, estaban escondidos en casa de Tallet. (2)

Tocan a la puerta cuando Pablo se encontraba escribiendo un artículo en la máquina.

Entra la policía con el teniente Calvo al frente —un conocido esbirro— y que llevaba la orden expresa de detenerlos.

Pablo, sin levantarse de la silla, se dirige al oficial:

—Mira, estoy terminando un cuento por el que me van a pagar diez pesos.

Y sin esperar respuesta, sigue tecleando a toda velocidad, como él lo hacía. Los policías se miran y no dicen nada.

Al poco rato, Pablo termina y, saliendo ya escoltado por los agentes, le entrega la hoja a Tallet al que le dice:

—Pepe, cuando te den los diez pesos, me los mandas a la cárcel. ¡No se te olvide!

(1)Raúl Roa García (La Habana, 1907-1982). Destacado intelectual y revolucionario, amigo entrañable de Pablo y su compañero de luchas contra la tiranía machadista. Desde los primeros años del triunfo de la Revolución cubana ocupó el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores. Por su vertical antimperialismo, fue llamado el Canciller de la Dignidad.

2 José Zacarías Tallet (Matanzas, 1893, La Habana, 1992). Poeta y periodista de gran renombre, muy vinculado con los jóvenes intelectuales que combatieron al tirano Machado.

La renuncia

En 1922, el magistrado Trelles recomienda a Pablo para trabajar en el apartamento de Adeudos del Ministerio de Hacienda, que entonces se llamaba Secretaría.

El sueldo que percibía era de 166 pesos al mes, prácticamente una fortuna en aquellos tiempos, y más en la situación en la que estábamos nosotros.

A los dos meses exactos del nombramiento, se presenta Pablo ante el doctor Trelles y le dice:

—Vengo a informarle que ya no estoy trabajando. He renunciado al puesto.

Sorprendido, el doctor Trelles le pregunta:

—Pero, ¿has tenido algún disgusto en el trabajo? Mira que es un buen sueldo...

—Precisamente —responde Pablo—. Es demasiado sueldo para no hacer nada... Y yo soy demasiado joven para ser tan desvergonzado y cobrar sin trabajar.

Pablo

Cuando cae Machado, (1) Pablo regresa del exilio y con ese motivo se reunió toda la familia para cambiar impresiones... Mi mamá y hermanas empezaron a contarle todas las vicisitudes y necesidades que habíamos pasado, y que nunca se le mencionaron en las cartas para no preocuparlo, como tampoco él se quejaba de su situación por la misma razón.

De momento, bromeando como siempre, dice Pablo:

—Pero no se preocupen, que ahora van a nombrar nuevos ministros y yo voy a recomendar a Mamá para Ministro de Hacienda, pues ella un centavo lo convierte en un peso.

Al oír esto, su esposa le dice:

—Torriente, ¿entonces me vas a buscar un puesto para mí?

Inmediatamente, Pablo, muy molesto, le contesta:

—Oye, tú sabes que mi familia casi hasta hambre ha pasado, y jamás me han pedido que les busque nada, ni yo tampoco lo haría. ¿Cómo tú, que almuerzas y comes todos los días, te atreves a pedirme que te busque un puesto?

Y sin tomar aliento, ya de pie, finaliza:

—Yo no lucho ni hago Revolución para obtener beneficios.

(1) Gerardo Machado y Morales (1871-1939). General y político cubano, Presidente de la República desde 1925. Gobernó dictatorialmente y fue derrocado en 1933 por un movimiento revolucionario en el que sobresalieron jóvenes como Rubén Martínez

Villena y Pablo de la Torriente Brau.

 

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