Coraje y patriotismo de la mujer cubana: su participación en la guerra. Mariana Grajales Coello
mambisas 1¿Qué aprenderé?
Que la historia nacional no puede escribirse sin reflejar en ella el desempeño de las mujeres, las que sin importar su procedencia y condición social, nivel educacional y situación económica, fueron capaces de compartir riesgos y sacrificios, cuidar de la familia y estar al lado de los hombres en el intenso batallar que condujo a la formación del pueblo y la nación cubana. Llegado el momento de iniciar la lucha para sacudirse la dominación española, las cubanas acompañaron a los hombres en el empeño, y dentro de un numeroso grupo de patriotas se destacan los ejemplos de Mariana Grajales, Bernarda Toro, María Cabrales y Ana Betanourt.
¿Qué debo saber?
Que el régimen establecido tras la conquista y colonización de Cuba hizo inevitable el agravamiento de las contradicciones entre criollos y peninsulares en la segunda mitad del siglo XIX y como resultado de la situación impuesta por la dominación colonial española en la Isla se produjo el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes en la zona oriental, al que le seguirían los del Camagüey y Las Villas. En todos estaría presente la mujer; continuaba de esta manera una tradición que había comenzado con la resistencia indígena ante la colonización, la rebeldía de los africanos y la defensa de los vecinos de las villas ante los ataques de corsarios y piratas.
¿Para qué me sirve?
Para comprender que el prestigio, reconocimiento y lugar alcanzado por las mujeres cubanas en la Cuba de hoy es fruto de la participación destacada que han tenido a lo largo del proceso histórico, lo cual forma parte de una tradición de lucha que acompaña a los cubanos. Aunque fueron muchas las que acudieron al combate anticolonial, algunas de las mujeres independentistas cubanas alcanzaron por su capacidad de sacrificio, valentía y patriotismo el lugar más alto y se convirtieron en ejemplos a imitar para las futuras generaciones.

Tema
La mujer siempre prestó una extraordinaria ayuda a la lucha revolucionaria de nuestro pueblo. Hizo de su hogar centro de conspiraciones y depósito de material de guerra, tomó parte en la preparación de las nuevas contiendas, siguió al esposo a la manigua, donde se consagró al cuidado de los combatientes heridos, resistió toda suerte de penas y crió asus hijos enseñándoles el amor a la Patria y la necesidad de luchar por su independencia; se incorporó al Ejército Libertador como un soldado y como tal, realizó importantes misiones y libró numerosos combates.
Muchos nombres de mujeres ilustres servirían de ejemplo; en esta temática conocerás algunas de ellas.
marianagMariana Grajales Coello
Mariana Grajales es el máximo ejemplo de las virtudes de la mujer cubana. En un hogar de extrema pobreza nació Mariana, en Santiago de Cuba.
Sus padres, dominicanos, supieron formarla en las buenas costumbres, sentido de justicia y rectitud de principios.
En este ambiente creció y se hizo mujer y madre. Tuvo 13 hijos a los cuales inculcó nobles sentimientos de amor a la libertad y a la Patria.
Mariana tenía 60 años cuando fue a la manigua, porque su familia se incorporó al Ejército Libertador; pero resistió ejemplarmente la lluvia, el frío, el hambre y las enfermedades. En el campamento era un soldado más, siempre dispuesta a cumplir cualquier tarea. Atendía a los enfermos, curaba a los heridos, arreglaba la ropa de los combatientes, transportaba armas.
La mayoría de los hijos y el esposo de esta heroica mujer, murieron en combate luchando por la independencia de Cuba, pero nada la hizo abandonar los campos de batalla.
En una ocasión, cuando le trajeron a su hijo Antonio herido, Mariana gritó a Marcos, el menor de sus hijos, de solo 9 años “—Y tú, empínate, que ya es tiempo de que pelees por tu patria.”
Pocas madres en la historia de la humanidad dieron mayor cantidad de héroes a la Patria que Mariana Grajales, la madre de los Maceo.
Otras mujeres que se destacaron
Entre otras mambisas que se destacaron en la lucha por la independencia, se encuentra Bernarda Toro Pelegrín.
Manana, como le llamaban todos, había nacido en el seno de una humilde familia campesina de la región del Cauto.A los 18 años, Manana conoció a quien sería su compañero durante toda la vida: Máximo Gómez. Con él se casó en un campamento de la Sierra Maestra. Manana siguió junto a su esposo y como muchas otras mujeres se dedicó a curar los heridos y enfermos en los hospitales de campaña, a pesar de la falta de recursos y el constante peligro de caer en manos de las tropas españolas.
La dureza de la vida en la manigua y los peligros de la guerra no la hicieron vacilar. Firme y abnegada soportó todas las penalidades y acompañó al Ejército Libertador hasta el término de la guerra.
Juana Arias, oriental, se destacó en las acciones combativas de la Guerra de los Diez Años. Participó en el combate de Las Guásimas, que se considera el mayor de los librados en las guerras por la independencia de Cuba. Por su actuación en este, Gómez y Maceo le otorgaron el grado de coronela.
Maria Cabrales de MaceoRosa Castellanos, que era esclava, se incorporó desde los primeros momentos a la guerra, en la que brindó una valiosa ayuda, por sus conocimientos sobre las yerbas y plantas medicinales que utilizaba para curar heridas y enfermedades entre la tropa. Esta ejemplar mujer también participó en varias cargas al machete, arma que sabía usar como el mejor de los soldados. El arrojo y la valentía de esta combatiente, más conocidacomo Rosa, La Bayamesa, le valieron que Máximo Gómez le otorgara el grado de capitana del Ejército Libertador.
Inés Morillo Sánchez, camagüeyana que vivía en Santa Clara, se incorporó a las actividades del Comité Patriótico de esta ciudad. Fue ella la que enarboló por primera vez nuestra bandera cuando los villareños se alzaron en armas y alentó a los patriotas a luchar por la libertad.
Además, ya conoces de la participación de Candelaria Acosta, que confeccionó la bandera izada por Céspedes, en el ingenio Demajagua, y de Ana Betancourt, quien defendió los derechos de la mujer en Guáimaro; pero a estos ejemplos pueden sumarse los de María Cabrales, la esposa de Antonio Maceo; Luz Vázquez, que inspiró por su actividad revolucionaria la pieza musical La Bayamesa; la matancera Emilia Casanova, y otras muchas que harían una relación interminable.
Sabías que…
Muchas mujeres participaron como luchadoras clandestinas durante las guerras de independencia en Cuba.
Una de ellas fue Magdalena Peñarredonda Dolley (1846-1937), patriota, periodista y activista política, luchadora por la independencia de Cuba, delegada del Partido Revolucionario Cubano en la Provincia de Pinar del Río, alcanzó el grado de comandante del ejército independentista Mambí. En 1893, Magdalena Peñarredonda es reconocida en Cuba y en Nueva York como centro de importantes núcleos conspirativos. Su prestigio hace que sea nombrada al inicio de la Guerra del 95, como Delegada del Partido Revolucionario Cubano (PRC) en Pinar del Río, única mujer en Cuba que desempeñó tan importante responsabilidad.
A partir de 1895, de regreso en Cuba, opera constantemente entre Pinar del Río, Artemisa (entonces cuartel general de las tropas españolas en la Trocha Mariel-Majana) y La Habana. La delegada sabía aprovechar muy bien toda circunstancia favorable para llevar a cabo su importante y riesgosa labor, usando como pretexto las vistas a sus familiares en Artemisa. Cruza en numerosas ocasiones la Trocha, llevando correspondencia para el General Antonio Maceo
Tarea
1 Ya conoces que fueron muchas las mujeres que prestaron extraordinaria ayuda a la lucha revolucionaria.
a) Selecciona tres de ellas y describe en qué actividades se destacaron.
b) ¿Cuál de ellas despierta en ti mayor admiración? ¿Por qué?
c) ¿Conoces de alguna mujer nacida en tu localidad que haya participado en las luchas contra el colonialismo español? Investiga y redacta una breve nota sobre ella para leerla en el matutino.
Conclusiones
La mujer siempre prestó una extraordinaria ayuda a la lucha revolucionaria de nuestro pueblo. Hizo de su hogar centro de conspiraciones y depósito de material de guerra, tomó parte en la preparación de las nuevas contiendas, siguió al esposo a la manigua, donde se consagró al cuidado de los combatientes heridos, resistió toda suerte de penas y crió asus hijos enseñándoles el amor a la Patria y la necesidad de luchar por su independencia; se incorporó al Ejército Libertador como un soldado y como tal, realizó importantes misiones y libró numerosos combates.

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