FACCIOLO, LA VOZ DEL PUEBLO CUBANO Y EL ANEXIONISMO

Por Olvis Carlos Monterrey (Tomado de La Jiribilla)

eduardo-faccioloEl 23 de agosto de 1852, es sorprendido por las autoridades coloniales el joven Eduardo Facciolo Alba, cuando componía en su imprenta, ubicada en la calle Obispo, el cuarto número del periódico La Voz del Pueblo Cubano, que se editaba de forma clandestina y había sido declarado subversivo por el gobierno colonial. Este joven es reconocido por algunos investigadores como el primer mártir del periodismo cubano.

Eduardo Facciolo Alba nació en el poblado de Regla, el día 7 de febrero de 1829 y en el año 1837 estaba matriculado en la Escuela Elemental de Varones de dicho poblado donde recibe su primera instrucción, muy temprano comenzó el aprendizaje del oficio de cajista en la imprenta literaria a cargo de Domingo Patiño, donde se especializa como tipógrafo y posteriormente trabajó en distintas imprentas. En 1844 comienza a trabajar en la imprenta donde se editaba el periódico el El Faro Industrial de La Habana, donde fue designado por su director Don José García Arabaleya para ocupar la plaza de Regente a finales de 1845.

Juan Bellido de Luna, lo describe como “joven bastante agraciado, de regular estatura, color blanco, pelo negro rizado, ojos verdes, boca pequeña y semblante risueño, que vestía con limpieza pero modestamente”¹. Facciolo joven con dominio en el arte de la imprenta, con dotes y una inclinación natural hacia el conocimiento le tocó vivir una época difícil y precursora de la historia de su país.

La difícil situación colonial

Los liberales cubanos, en su mayoría grandes propietarios y terratenientes criollos, que esperaban ciertas reformas en el sistema colonial, vieron defraudadas sus esperanzas cuando en España los sectores progresistas y moderados que llegaron al poder en las décadas del 30 y 40 del siglo XIX, no modificaron significativamente este sistema y mantuvieron todas las prerrogativas dadas al gobierno colonial.

Ante este fracaso un amplio sector de los terratenientes criollos se agrupó en la tendencia anexionista, pero no fue solo esta tendencia la que influyó en la difícil situación colonial.

Inglaterra que había abolido la esclavitud en sus posiciones antillanas, proceso que culmino en 1839, presionaba para que España hiciera lo mismo, los ingleses propagaban por toda la Isla criterios abolicionistas. Un papel importante en esta tarea lo jugó el cónsul inglés en Cuba, David Turnbull, ² quien se dio a la tarea de incentivar el descontento existente entre algunos sectores.

Sucesivas sublevaciones esclavas estremecen La Habana y Matanzas, por lo que España envió como capitán general a Cuba, a uno de sus más altos oficiales el general Leopoldo O Donnell, quien descubre una nueva conspiración de gran envergadura en 1844 y desató una terrible represión contra los esclavos y las capas medias de color “negros y mulatos libres”, esta conspiración se conoció con el nombre de “Conspiración de la Escalera”³.

Los propietarios criollos que se identificaban con la idea anexionista, trataron de asegurarse el apoyo de otros sectores y en sus propagandas utilizaban con frecuencias frases como independencia y separación de la tiránica España, pero para ellos la independencia era un paso previo a la anexión.

La doctrina del “Destino Manifiesto”, expresión del expansionismo norteamericano, expuesta por el presidente de Estados Unidos, James Knox Polk, quien llegó a la presidencia en 1845, estuvo en concordancia con las aspiraciones de los terratenientes criollos.

Los principales núcleos anexionista en la Isla, lo constituían los grupos de Las Villas muy relacionados con el movimiento de Narciso López, el grupo de Puerto Príncipe que contaba con ramificaciones en Oriente y también lo integraban exiliados cubanos, su principal figura fue Gaspar Betancourt Cisnero conocido por el “Lugareño”, quien desde Nueva York comenzó a editar el periódico La Verdad órgano de los anexionistas cubanos en el exilio y el grupo más poderoso era el conformado en Occidente conocido con el nombre de Club de La Habana.

La exclusión de los derechos políticos a los que aspiraba la clase dominante criolla y la negativa, tanto por el gobierno colonial como por los terratenientes de tomar en cuenta los derechos de mulatos y negros libres y de los esclavos en momentos en que Inglaterra recrudecía su campaña contra el comercio de esclavos y los Estados Unidos promulgaba oficialmente su doctrina expansionista, propiciaron el auge de las tendencias abolicionista, independentista y acentúo la tendencia anexionista.

Facciolo, La Voz del Pueblo Cubano y el anexionismo

facciolo-casa-natalEn los momentos tan trascendentales que se vivían en Cuba por aquella época, mucho pesaron en el joven Facciolo las relaciones que mantuvo con la familia de origen norteamericano, Trasher, la que poseía una panadería en Regla donde él asistía con frecuencia y donde se discutían temas políticos. Especial amistad mantuvo Facciolo con uno de los hijos de la familia, Mr. John S. Trasher, nacido en Portland, Estados Unidos y radicado en La Habana desde 1839, donde era socio de la Casa Comercial de La Habana y miembro del exclusivo Club de La Habana, principal núcleo de los anexionistas criollos.

En agosto de 1849 Trasher se hace cargo de forma no oficial del periódico El faro Industrial de La Habana, hecho que Joaquín Llaverías especifica “pues nunca fue este norteamericano propietario de la imprenta, ni propietario autorizado de aquel diario, donde tenía a su . Es en esta época donde se cargo la sección mercantil” hace más estrecha la relación entre Facciolo, que ocupaba la plaza de regente y Trasher desde su puesto como director no oficial.

Las ideas promulgadas durante esta etapa por el periódico dejaron de ser convenientes para el gobierno colonial, que decidió clausurarlo y apresar a Jhon S. Trasher. Estando este en prisión es que se recibe en La Habana, por mediación de una noticia dada por el diario Daily News, de Savannah, Georgia, de fecha 20 de octubre de 1851, el posible nombramiento de Trasher como cónsul de Estados Unidos en Cuba, esto demuestra que Trasher era visto por su gobierno como una importante figura en la Isla y de esta manera reconocía la labor desplegada por él a favor del anexionismo.

La supresión del periódico y la prisión de Trasher conminaron a Facciolo a retirarse a Regla, pero ya estaba encendida en él la chispa de la rebeldía contra el sistema colonial.

En la prisión, Trasher recibe la visita de Juan Bellido de , quien por aquel entonces era hombre de probada
Luna filiación anexionista y este le comenta su propósito de crear un periódico separatista clandestino, Trasher le recomendó a su amigo Eduardo Facciolo. Juan Bellido de Luna se entrevista con Facciolo y le propone la riesgosa misión, que Facciolo acepta de inmediato y nace así una fuerte amistad entre ambos.

Después de varias gestiones, Bellido de Luna y Facciolo lograron reunir el equipamiento y operadores de total confianza, el local que se consiguió para tal empresa fue un cuarto interior, marcado con el número 18 de la calle Mercaderes.

vozdelpuebloEl 13 de junio de 1852 dos mil ejemplares de La Voz del Pueblo Cubano veían la luz de forma clandestina. Es de destacar que el periódico apareció con el subtítulo “Órgano de la Independencia” y a manera de editorial salió un artículo donde se expresaba “nuestra causa es justa, sagrada y noble y esperamos de nuestros hermanos, prudencia, valor, reserva y desprecio a los cobardes delatores, precaución con los sospechosos y espías, y de este modo La Voz del Pueblo Cubano será oída desde el confín americano hasta el antiguo continente donde residen los tiranos”.

Este primer número circuló en Cuba y fue enviado al extranjero, los periódicos norteamericanos le dieron una acogida favorable y varios de ellos se hicieron eco de la noticia de su aparición. El gobierno colonial no podía creer que los cubanos se hubieran atrevido a tanto y trataron de silenciar el hecho, ni una sola nota salió en la prensa cubana de la época, mientras las autoridades se enfrascaron en descubrir la imprenta y los implicados.

La imprenta clandestina tuvo que trasladarse a Teniente Rey número 4, donde se editó la segunda entrega de La Voz del Pueblo, con fecha 4 de julio de 1852, se suprimía de su título la palabra cubano y con la firma de Guaicanamar, seudónimo de Juan Bellido de Luna, aprecia un suelto incitando a los cubanos a la lucha por la independencia, el tercer número salió el día 26 de julio.

Facciolo compró una imprenta ubicada en la calle Obispo, donde se editaba el periódico El Almendares fundado por Ildefonso Estrada y Zenea en compañía de su primo Juan Clemente Zenea. Allí se estaba componiendo el cuarto número cuando fue sorprendida la imprenta por las autoridades españolas el día 23 de agosto de 1852.

Este número no quedó terminado y fueron sorprendidas junto a Facciolo cinco personas, Juan Bellido de Luna, quien por sus actividades conspirativas tuvo que embarcarse el 6 de agosto para Boston, Estados Unidos, evitó ser apresado por las autoridades.

De nada valió que el padre de Facciolo, en calidad de español, le pidiera a las autoridades que perdonaran la vida de su hijo, la señora Dolores Alba imploró clemencia para su hijo al propio Capitán General Don Valentín Cañedo, ningún elemento fue escuchado, Facciolo fue condenado a muerte en garrote vil.

Podemos plantear que Facciolo mantuvo relaciones con varias figuras del anexionismo, que días antes de morir compuso su célebre poema “A mi madre”6 que podría ser catalogado como su testamento y donde expresa, en su quinta estrofa que es partícipe de la anexión. Pero no podemos dejar de anotar que la desesperada situación que vivía Cuba en esta etapa propició que muchos cubanos vieran en esta tendencia la posibilidad para separarse de España, elemento que fue usado por los grandes terratenientes criollos, que serían los grandes beneficiados si llegaran a concretarse sus aspiraciones

El 13 de septiembre de 1852 se le aplica a Facciolo la pena de muerte en acto público realizado en la explanada de La Punta. De esta manera las autoridades españolas en la Isla creían dar un escarmiento. No podían imaginar que pocos años después, como heredera de esta etapa y del amasijo de ideas de la que saldría victorioso el independentismo, estallaría en Cuba la gesta libertadora de 1868 y Facciolo sería recordado como el primer mártir del periodismo cubano.

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Notas

1. Joaquín Llaverías Martínez. “Discursos leídos en la recepción pública la noche del 14 de junio de 1923. Ed. El Siglo XX. La Habana. 1923.

2. David Turnbull fue expulsado de Cuba el 8 de junio de 1842 y se atrevió a organizar una expedición en la colonia inglesa de Bahamas, conformada por negros libres ingleses, que desembarcaron por Cárdenas, Matanzas, en octubre de 1842, poco después del desembarco fueron capturados y todos los negros condenados a muertes.

3. Por su presunta implicación en la “Conspiración de la Escalera” fue condenado a muerte el famoso poeta mulato, Gabriel de la Concepción Valdés, “Plácido”.

4. Joaquín Llaverías Martínez. Ob. Sit.

5. Juan Bellido de Luna (1828-1902). Corresponsal en La Habana del periódico anexionista La Verdad. Al iniciarse la guerra de los diez años se encontraba en Cuba, se suma a la conspiración, por lo que es perseguido y tiene que emigrar a los Estados Unidos. Un año después es hecho prisionero por los españoles cuando desembarcaba con una expedición en las costas de Cuba. Se fuga de la prisión y regresa a Estados Unidos donde publica en 1881 el folleto “La anexión de Cuba a los Estados Unidos”.

Durante la guerra de 1895 colabora con el periódico Patria, de José Martí, regresa a Cuba en 1899.

6. Reproducimos a continuación el poema “A mi Madre” compuesto por Eduardo Facciolo Alba antes de morir y que se encuentra en el libro anteriormente citado de Joaquín Llaverías Martínez.

Bibliografía

Instituto de Historia de Cuba. “Historia de Cuba. La Colonia, de los orígenes hasta 1867”. Editora Política. La Habana, 1994.

Juan Marrero. “Dos Siglos de Periodismo en Cuba. Momentos, hechos y rostros”. Ed. Pablo de la Torriente. La Habana, 1999.

Joaquín Llaverías Martínez. “Discursos leídos en la recepción pública la noche del 14 de junio de 1923”. Ed. E Siglo XX. La Habana. 1923.

 

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