El Gobierno Revolucionario en 1959, primeras medidas y enfrentamientos

Por MSc. Educación Avanzada, Nicolás Garófalo Fernández, Profesor Auxiliar y Consultante de Historia de Cuba

La Revolución cubana alcanzó el poder en 1959 como una etapa superior y de radicales transformaciones sociales, una victoria que trasciende con el logro de la Nación soberana y de la dignidad humana, faro de libertad en América Latina, devenida en bastión del socialismo y de la solidaridad internacional.
Conocer la trayectoria de la Revolución con ajuste a la verdad histórica de un pueblo heroico en medio de retos y obstáculos, permite adquirir armas del saber para su mejor interpretación y continuo perfeccionamiento en aras de un modelo con todos y para el bien de todos, no exento como obra humana de cambiar todo lo que debe ser cambiado.
El 1 de enero de 1959 triunfan las fuerzas revolucionarias encabezadas por el Ejército Verde Olivo y el Movimiento 26 de Julio. Otras organizaciones y personalidades tendrían una participación comprometida con la gesta antidictatorial. Fulgencio Batista entrega el poder al término de 1958 a una Junta Militar que pretende escamotear la victoria y el tirano se fuga del país cuando teme ser detenido y enjuiciado por genocidio. Paralelamente cae la ciudad de Santa Clara en manos de los barbudos encabezados por Ernesto Che Guevara, Raúl Castro ocupa el cuartel Moncada y en la noche del primero de enero de 1959 Fidel Castro declara en acto en el céntrico parque Céspedes en Santiago de Cuba: “Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder”.
Se proclama Presidente del Gobierno Provisional Revolucionario al Dr. Manuel Urrutia Lleó. Son liberados los presos políticos en las cárceles del país y regresan de Miami exiliados políticos, entre ellos Haydée Santamaría, heroína del Moncada y el Dr. José Miró Cardona.
El día 2, respondiendo al llamado de Fidel, el Frente Obrero Nacional Unido (FONU) convoca a la huelga general para consolidar la victoria. Camilo Cienfuegos ocupa el campamento de Columbia y Che Guevara la fortaleza de la Cabaña.
El día 3, el presidente Urrutia nombra a Fidel como Comandante en Jefe de las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire y se designa a Camilo al mismo cargo en La Habana. El Gobierno Revolucionario se establece primeramente en Santiago de Cuba, donde empieza a funcionar, mientras al día siguiente se desintegra en la capital el Gobierno Provisional nombrado por la Junta Militar y concluye victoriosamente la huelga general.
El día 8 entra en La Habana, con el pueblo volcado en las calles, la Caravana de la Libertad procedente de Santiago de Cuba y Fidel interviene en Columbia.
La Revolución cubana respondía a una necesidad histórica. Habían fracasado los caminos del reformismo burgués y la dictadura batistiana confirmó, sin proponérselo, que la única alternativa era la guerra necesaria, generosa y breve para refundar la República, ahora sí, con las ideas del Apóstol. Era impostergable eliminar la dependencia neocolonial y hacerle frente a los graves problemas del subdesarrollo. Constituía objetivo básico: alcanzar la plena soberanía del Estado Nacional, un régimen democrático, defensor de la justicia social, que se propusiera un programa de desarrollo de la economía, de la cultura y de toda la sociedad en su conjunto, dando prioridad a los desposeídos y territorios con mayor retraso.
La Revolución triunfa en un momento favorable por la existencia fortalecida de la Unión Soviética, el Campo Socialista en Europa del Este y el avance del socialismo en China, Viet Nam y Corea del Norte, a pesar de la vigencia de la llamada política imperialista de la guerra fría.
El problema de en manos de quién está el Poder Político es el primero y más importante de una revolución triunfante. Sin el poder político no hay posibilidad de transformaciones al servicio del pueblo. La fuerza de una Revolución en el Poder se mide por su capacidad de resistencia frente a sus enemigos. Así lo planteó Vladimir Lenin y lo enseña la historia. Perder el poder significa una ola contrarrevolucionaria que impone una feroz dictadura con numerosos asesinatos, desaparecidos y una constante violación y privación de los derechos humanos, como ha ocurrido con amargura en países latinoamericanos y bajo ninguna circunstancia se deben cometer errores que lleven a tal resultado.
Armar y organizar a mujeres y hombres con ideas y con fusiles, la unidad verdadera de todos los actores bajo posiciones de principio, una democracia efectiva y una vanguardia política que conduzca con inteligencia y ejemplaridad en función de un programa ajustado a las condiciones del momento, resultan requisitos básicos. Esas condiciones se dieron en Cuba bajo el magisterio de Fidel, el pueblo uniformado y la organización de una nueva vanguardia política que se crearía en estos primeros años junto a flamantes organizaciones juveniles, de masas y el fortalecimiento de otras antes constituidas como la Confederación de Trabajadores de Cuba (1939), fundada por Lázaro Peña y la Federación Estudiantil Universitaria (1922), cuyas banderas fueron enarboladas por Julio Antonio Mella y José Antonio Echeverría, entre otros líderes.
En Cuba había que destruir el aparato político burgués latifundista, proimperialista y sustituirlo por un poder popular, pero había que lograrlo en circunstancias especiales, en las narices de los EE.UU. El Ejército Rebelde, encabezado por Fidel, que contaba con el apoyo de la mayoría excluida, era la garantía del poder para cumplir el programa de liberación nacional y de justicia social. Sería un proceso desde el poder con acontecimientos que se precipitaban en los primeros meses de 1959 y que iban dando el rumbo y los protagonistas verdaderos para los cambios populares que se requerían. Como proceso verdadero por días se iban definiendo posiciones a favor y en contra de avanzar con y para el pueblo.
La integración del primer Gobierno Provisional responde a un criterio de unidad nacional, alcanzado en el Pacto de Caracas en el mes de julio de 1958, cuestión lógica y táctica, su composición es heterogénea con figuras conservadoras, reformistas y revolucionarias, que en todos los casos se habían opuesto a la dictadura. No debía ser de otro modo. En este minuto trascendente en la vida del país, todos tendrían la oportunidad de defender la patria soñada por José Martí y las generaciones de libertadores. En la marcha del tren de la Revolución se autodepurarían las filas de quienes perseguían solo retoques cosméticos sin cambiar el régimen de dependencia neocolonial e injusticia social heredado.
Primeras medidas adoptadas por el Gobierno Provisional Revolucionario.Aprueba la Ley Fundamental del Estado cubano, basada, en esencia, en la Constitución de 1940, con las modificaciones necesarias en este momento.
  • Declara disuelto el Congreso Nacional y extinguido los mandatos de gobernadores, alcaldes y concejales.
  • Depuración del poder judicial y funcionamiento de Tribunales Revolucionarias para juzgar a los criminales de guerra, torturadores y “chivatos”, entre más de 1,500 detenidos por estas causas.
Se inicia en EE.UU. una feroz campaña por los círculos de poder y medios de prensa norteamericanos a favor de los criminales que son juzgados en Cuba. El pueblo se manifiesta indignado en las calles con el reclamo de “paredón para los asesinos”, que son juzgados por tribunales con la libre participación de los ciudadanos y la trasmisión de las sesiones por la televisión nacional. El Gobierno Revolucionario invita a la prensa extranjera para que constate la transparencia de los juicios que se celebran con todas las garantías procesales.
Se disuelven los órganos militares de la tiranía y su lugar se ocupa por el Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria. Camilo Cienfuegos, como Jefe del Ejército ordena disolver órganos represivos como el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC), inoperantes desde el triunfo de la Revolución. Era tal el odio a estas instituciones batistianas que el sólido edificio del BRAC, ubicado a la entrada habanera del puente de Almendares por la calle 23, mudo testigo de torturas y asesinatos de muchos jóvenes, fue demolido piedra a piedra y en su lugar se construyó un parque infantil para el esparcimiento de los niños y de las familias.
Depuración de las direcciones mujalistas del movimiento obrero, reestructuración de la CTC y eliminación de la cuota sindical obligatoria.
Ante el descontento popular por la lentitud del Gobierno Provisional para adoptar las medidas que el país necesitaba con urgencia, Miró Cardona renuncia al cargo y se le pide a Fidel ocupar esta responsabilidad por ser el más indicado dada su jerarquía histórica y capacidad para llevar a cabo el proceso de transformaciones que se requerían con la más amplia participación popular. Al asumir el cargo de Primer Ministro el 16 de febrero de 1959, Fidel expone el programa que desarrollará, cuyos dos puntos fundamentales son liberación económica y reforma agraria.
Bajo su dirección se pusieron en vigor en pocas semanas una serie de medidas, tales como:
  • Ley de rebaja de los alquileres de las viviendas hasta el 50%.
  • Disminución del precio de los medicamentos, entre un 15-20 %.
  • Se declara de uso público todas las playas del país.
  • Apertura de diez mil nuevas aulas y la conversión de 69 cuarteles en escuelas.
  • Extensión de los servicios de salud al campo y creación del Servicio Médico Rural.
  • Establecimiento de un salario mínimo a los empleados públicos.
  • Cese del desalojo campesino.
  • Construcción de viviendas para familias pobres.
  • Prohibición del juego, el contrabando, la prostitución y las drogas.
  • Lucha contra la discriminación racial y de la mujer, que Fidel promueve en sus intervenciones.
Estas medidas y obras anunciadas en el programa del Moncada, permitían elevar el nivel de vida de la población a partir de la retribución de las riquezas en beneficio de los humildes y alcanzar un mayor grado de justicia social. El pueblo constataba que la Revolución cumplía con sus propuestas y defendía sus intereses, algo sin precedentes, por tanto, decidió hacerla suya.
En el seno del Gobierno Provisional se presentaron contradicciones con la confiscación de los bienes malversados que pasaron a propiedad estatal, de todo el pueblo, alrededor 400 millones de pesos. En este concepto estaban “las propiedades” de Batista y sus compinches, indebidamente obtenidas mediante el régimen dictatorial y que no pudieron llevarse en los días de la estampida de Cuba. Los conservadores en el gabinete querían que dichas propiedades se subastaran entre los poseedores de las riquezas en la nación y que las mismas siguieran en manos privadas.
Otra medida que definía posiciones fue la decisión del Gobierno Revolucionario de pedirle a la misión militar norteamericana que se retirara de nuestro país, ya que no era necesario que continuara en el campamento de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad, porque habían asesorado a un ejército que había perdido la guerra frente al Ejército Rebelde.
Igualmente la decisión del Gobierno de intervenir la Cuban Telephone Company, en el mes de marzo de 1959, que anula las concesiones hechas por Batista a este monopolio, en marzo de 1957 y una rebaja de las tarifas telefónicas.
Se manifiesta el control obrero, aplicado por Lenin en Rusia, que aquí fue espontáneo. Nuestros obreros informaban al Gobierno cuando percibían que los dueños actuaban contra el país, por ejemplo, los de la refinería de La Habana dijeron que ya no estaban entrando barcos petroleros a Cuba y los de la planta de Moa, en la antigua provincia de Oriente, avisaron que los dueños norteamericanos se estaban llevando las cartas técnicas y por tanto, si los yanquis se retiraban no podría continuarse la producción de níquel. Una película cubana: “Polvo rojo”, releva con valor artístico este episodio dramático, donde el Ernesto Che Guevara se puso al frente en la búsqueda de una solución al reinicio de la producción con la ayuda de ingenieros y técnicos que fueron fieles a la patria.
Una muestra de la batalla ideológica de los primeros momentos se encuentra en la prensa burguesa contraria a la Revolución, por lo que surge la iniciativa de los periodistas revolucionarios de incluir la coletilla, como esclarecimiento a las informaciones venenosas que situaban los dueños de los periódicos. Ejemplo: Diario de la Marina.
La medida más radical de estos primeros meses es la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria en la Sierra Maestra, el 17 de mayo de 1959. Era un anhelo de los campesinos, recogido en la Constitución de 1940 y que se inició por el Ejército Rebelde en plena guerra con el reparto de tierras.
Se promulga tras meses de intensa campaña de apoyo popular con la consigna de que LA REFORMA AGRARIA VA, ya que se oponían terratenientes y monopolios norteamericanos. Los ganaderos de Camagüey donaron miles de novillas preñadas para la Reforma Agraria, a fin de que no tocaran sus propiedades. Raúl Castro declaró que eran novillas preñadas de malas intenciones. Los terratenientes proponían que solo se entregaran las tierras estatales y los marabuzales, mientras la población humilde recogía dinero para comprar tractores y otros recursos para la aplicación de esta ley. Los obreros entregarían voluntariamente parte de sus salarios.
El latifundio improductivo era el gran problema agrario en Cuba, mientras los campesinos no tenían acceso a la propiedad de la tierra que trabajaban, como se denuncia en el Programa del Moncada en 1953.
La I Ley de Reforma Agraria fija el máximo de extensión de tierra a 30 caballerías (402 hectáreas). Todas las tierras propiedad de una persona que excedieran ese límite serían expropiadas, bajo indemnización, para su distribución entre los campesinos que realmente las hacían producir y estaban expuestos permanentemente al desalojo. Este límite podía extenderse hasta 100 caballerías en aquellos casos en los cuales el rendimiento agrícola de algunos productos seleccionados estuviese por encima del promedio nacional. Tal era el caso de las plantaciones arroceras en Camagüey.
De esta forma no solo se golpeaba a los latifundistas nativos, sino también a las compañías norteamericanas poseedoras de grandes extensiones de tierra.
La ley fijaba la indemnización, a mediano plazo, de los propietarios afectados, pero como regla no fue aceptada por los expropiados, quienes en muchos casos emigraron hacia Estados Unidos, en espera de la caída del Gobierno Revolucionario por la acción imperialista. Según ellos, era una cuestión de pocos meses porque ninguna nación del hemisferio podía mantenerse en contra de la voluntad y el poder de los EE.UU.
En virtud de la ley pasaron a manos del Estado el cuarenta por ciento de las tierras cultivables al ser nacionalizados los latifundios que utilizaban fuerza de trabajo asalariada, los mismos no se fraccionaron: permanecieron como grandes unidades de producción que fueron convertidas en granjas del pueblo, punto de partida de la futura propiedad socialista en la agricultura.
La Primera Ley de Reforma Agraria no fue propiamente una “reforma”, sino una verdadera revolución porque significó un cambio de clases en la propiedad de la tierra, al ser entregada a los campesinos que la trabajaban y al sector estatal de la economía, dado lo cual liquidó la gran propiedad latifundista sobre la tierra por nacionales y compañías norteamericanas.
Igualmente esta Ley transformó la situación de nuestro medio rural:
  • Posibilitó la elevación del nivel de vida del campesinado y de los obreros agrícolas con los beneficios sociales básicos y el crecimiento de la producción agropecuaria para satisfacer la demanda de la población y de la industrialización del país.
  • Sirvió para organizar al campesino en defensa de sus intereses y de la Revolución, así como en la alianza con el proletariado, a través de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).
  • A través del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), como organismo facultado para la ejecución de lo dispuesto en dicha ley y bajo la atención directa de Fidel se pusieron en marcha la construcción de escuelas rurales, la Ciudad Escolar en el Caney de las Mercedes, centros médicos, tiendas del pueblo, organización de cooperativas, milicias campesinas, así como direcciones de trabajo estatal que posteriormente darían lugar a nuevos ministerios en el área de las industrias, comercio, la pesca, fondos para la alfabetización, el trabajo del ICAIC, la edificación de centros turísticos en Guamá, Playa Girón, y otros bajo el aliento de Celia Sánchez. Era el germen del nuevo poder popular.[1]
La solución definitiva del problema del Poder Político.
La firma de la Ley de Reforma Agraria y su aplicación, polarizaron las fuerzas políticas en Cuba y el imperialismo comprendió que la Revolución era indetenible y decidió proseguir con los planes para su derrocamiento.
Surgieron nuevas contradicciones en el seno del Gobierno Revolucionario. Los elementos conservadores encabezados por el presidente Manuel Urrutia frenaban el avance de la Revolución, se asociaban con elementos que desertaban y asumían posiciones anticomunistas contrarias a la unidad y ponían en peligro la existencia de la Revolución.
En el amanecer del viernes 17 de julio de 1959 aparece en el periódico Revolución la noticia de la renuncia de Fidel al cargo de Primer Ministro y que explicaría las razones en una comparecencia ante las cámaras de la televisión en horas de esa noche. De inmediato hay manifestaciones del pueblo y de las diferentes organizaciones políticas, obreras y estudiantiles para que Fidel no renuncie y sí lo hagan los que obstaculizaban la marcha de la Revolución.
En su intervención el líder de la Revolución argumenta la posición obstruccionista del presidente Manuel Urrutia, sus errores e inadecuadas declaraciones del lunes 13 de julio en una entrevista en el Capitolio donde criticaba a los comunistas que apoyaban a la Revolución, todo lo cual atentaba contra la unidad y presagiaba la traición. Fidel señalaba que no renunciaba a la Revolución, sino al cargo en el gobierno. El pueblo debía decidir.
Antes de terminar el Comandante en Jefe sus palabras en la televisión, Urrutia firma su renuncia a la presidencia. El Consejo de Ministros, en sesión extraordinaria acepta dicha renuncia y elige en su lugar al Dr. Osvaldo Dorticós Torrado, destacado jurista cienfueguero que desempeñaba el cargo de Ministro de Leyes Revolucionarias. Igualmente se produjeron otras sustituciones, por ejemplo, Raúl Roa García, eminente intelectual revolucionario desde la década de 1930, resulta nombrado Canciller de Relaciones Exteriores. Igualmente se acuerda pedirle a Fidel que reasuma el premierato. Urrutia abandona esa misma noble el Palacio Presidencial por la puerta del fondo protegido por las fuerzas del orden. Los obreros realizan un paro nacional para pedirle al Comandante en Jefe el regreso a su cargo. Se producen numerosas manifestaciones de apoyo al líder de la Revolución
El 26 de julio de 1959, en el acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, en la Plaza Cívica “José Martí”, el Presidente Dorticós le pregunta al pueblo si está de acuerdo con solicitarle a Fidel que reasuma el cargo en el gabinete y afirma con sentidas palabras:Esta vez, por vez primera en la historia de nuestra Revolución, no manda Fidel Castro; manda el pueblo que ordena a Fidel Castro cumplir con su deber como gobernante". Y ante la demanda popular reiterada durante los últimos diez días, Fidel anuncia su regreso al premierato, en medio de grandes ovaciones y sentimientos de alegría.
El Gobierno Revolucionario se depura y consolida con el apoyo de las masas. Este complejo proceso de determinación del poder político demuestra el correcto empleo de la democracia directa, de poner en manos del pueblo la decisión de los destinos de la nación.
En octubre de 1959, el Comandante Raúl Castro Ruz asume el cargo de titular del nuevo Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y en noviembre del mismo año, el Comandante Ernesto Guevara, que había estado a cargo del Departamento de Industrias del INRA, fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba, con el objetivo de controlar las finanzas del país.[2]
El 26 de octubre de 1959 se proclaman las Milicias Nacionales Revolucionarias y se entregan las armas al pueblo uniformado: trabajadores, campesinos y estudiantes, expresión de la democracia verdadera. Recordamos que los jóvenes estudiantes incorporados voluntariamente en sus escuelas a las milicias vistieron sus uniformes de mezclilla azul, boinas y metralletas, preparándose en batallones de combate. Servir a la defensa de la patria constituía un honor.
Lamentablemente Camilo desaparece el 28 de octubre de 1959 tras despegar en una avioneta desde Camagüey rumbo a La Habana y comunicarse a medio camino, al norte del centro del país, que se presentaba en el horizonte una tormenta que debían burlar. El Héroe de Yaguajay había cumplido una misión importante en Camagüey, en su condición de Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, al conjurar la traición del comandante Hubert Matos. Camilo era la imagen del pueblo y con su gran madurez política se había convertido en pilar principal en las transformaciones que se proyectaban. Después de diez días de búsqueda constante e infructuosa, Fidel diría ante la pérdida irreparable del Señor de la Vanguardia: en el pueblo hay muchos Camilos. Che fue el de la idea de recordar cada año la desaparición de Camilo con la entrega de una flor en el mar o en cada río del país. Su memoria y enseñanzas debían brindarnos el aliento para continuar la obra de la Revolución.
¿Cómo se puede valorar la solución del problema del poder político en los primeros meses de la Revolución en el Poder?
Sin lugar a dudas, el haber resuelto el problema del poder político sin acudir a la fuerza, sino a la decisión del pueblo que respalda a la dirección revolucionaria, permitió continuar y acelerar la aplicación del programa del Moncada y a la lucha por salir de la condición de país subdesarrollado y alcanzar la plena soberanía nacional, a escasas 90 millas del imperialismo norteamericano. Es un triunfo indiscutible de la democracia directa.
La Revolución prosiguió con su marcha de transformaciones y el imperialismo norteamericano, como era de esperar en su prepotencia, continuó con su papel de enemigo histórico de la Revolución cubana, renuente al derecho de un pueblo a gobernarse. Estarían por escribirse nuevas páginas de heroísmo popular.
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[1] La gestión del INRA no estuvo exenta de insuficiencias y errores, propios de funcionarios en territorios del país sin la debida preparación y experiencia. A continuación una anécdota donde la gracia criolla se hace evidente. En la VII Reunión Nacional del Instituto Nacional de Reforma Agraria, el 17 de marzo de 1960 presidida por Fidel, entre los asuntos tratados, el Comandante en Jefe aborda lo referido al peligro de las desmedidas resoluciones de algunos funcionarios del INRA, y Raúl Castro, presente en la reunión, en lenguaje franco y sincero plantea que ha estado hablando en el Palacio Presidencial, por todos esos desmanes, de disolver el Gobierno de la República de Cuba y proclamar la República del INRA. Concluyendo la sesión de trabajo, antes de retirarse, Raúl, con su cubanía, dice recordar un chiste que le había hecho Núñez Jiménez, presente también en la reunión, y que éste a petición de Raúl cuenta. Dice así: “Pues bien, se trata de dos siquitrillados que al encontrarse comentan sus desgracias. Uno le dice al otro: “Qué va, viejo, aquí no se puede vivir, el INRA me ha quitado las tierras, el INRA me ha intervenido la fábrica de zapatos, el INRA…” El otro siquitrillado, más optimista le dice; “Eso te pasa porque tú nunca vas a la iglesia, no estás a bien con Dios. A mí me ha pasado igual que a ti, el INRA me quitó mis tierras, el INRA me intervino todos mis negocios, pero yo no pierdo las esperanzas y todos los domingos voy a rezar a la iglesia.”” ¿Así que tú crees que yo también debo ir a la iglesia y rezar?” “Claro, así Dios te puede ayudar.” Al día siguiente, el siquitrillado quiso ponerse a bien con Dios, fue a la iglesia, comenzó a rezar al pie de un Cristo crucificado y musitó: “Ay Dios mío, que el INRA me devuelva mis tierras, que el INRA me devuelva mi fábrica de zapatos…” Con timidez levantó los ojos hacia el Cristo, vio su rostro barbudo y sobre su frente el letrero de INRI y ya no pudo más: “¡Ay, si este cabrón también es barbudo y además tiene el cuño del INRA en la frente!” Fuente: Núñez Jiménez, Antonio. En Marcha con Fidel 1960, Ed. Ciencias Sociales; La Habana, 2003, p. 112.
[2] Una anécdota retrata las condiciones del revolucionario cubano-argentino. Cuando se busca una figura para dirigir el Banco, el Che levanta la mano. Se le dice que se está buscando a un economista y el cubano-argentino responde, yo no digo que soy economista, sino que soy comunista y por tanto, estoy dispuesto a ocupar el cargo que se requiera. Y lo hizo muy bien, por supuesto dedicando muchas horas a estudiar y analizar con otros compatriotas los más complejos problemas de la economía. Tenía las condiciones del hombre firme y flexible, capaz y con prestigio suficientes para cualquier empeño. En la medicina, la teoría y el arte militar, en el conocimiento de la historia de Cuba, de la obra martiana, el dominio del marxismo-leninismo, en la redacción de artículos y ensayos, en la fotografía, la conducción de combinadas cañeras, aviones y en cuanto asunto se proponía, obtenía los mejores resultados.

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