El Maceo de Baraguá reflejado en algunas de sus cartas

Por Roberto Gómez Montano

El hombre que se entrevista con el general español Arsenio Martínez Campos en Mangos de Baraguá, “la conciencia revolucionaria radicalizada” como expresara Fidel Castro en su inolvidable discurso conmemorativo del inicio de las luchas independentistas en Cuba, era un hombre con un alto sentido del cumplimiento del deber y de una conducta guiada por elevados principios éticos.

maceoantonioUna mirada a la correspondencia del Titán permite apreciar la rectitud que caracterizó su vida de combatiente independentista. En carta dirigida a Martínez Campos del 21 de febrero de 1878, en la que le solicita reunirse, deja saber claramente al español que no busca “… acordar nada, y sí para saber qué beneficios reportaría a los intereses de nuestra Patria hacer la paz sin Independencia”, para a renglón seguido definir su postura al plantear: “La actitud de Las Villas la ignoramos, pero si fuese igual a la de Camagüey, entonces contamos con ntra. rectitud de principios.”*

Sea a un alto oficial enemigo a quien le solicita una reunión donde manifestar su inconformidad con un acuerdo de paz que no contemplaba la independencia y la abolición de la esclavitud o a un compañero de armas al que le explica por qué no puede brindarle el apoyo que solicitaba, el General Antonio expresa siempre sus ideas en forma clara y directa: “Yo creo que sus pasos lo encaminan á un mal desenlace, cosa que sentiré mucho por los males que ocasionará a nuestra causa, y por los sinsabores que á U. mismo le proporcionarán…”, le escribe a Ramón Leocadio Bonachea, quien se empeñaba en un intento independentista para el cual no estaban dadas las condiciones necesarias, en misiva de octubre de 1883.

Maceo en un ejemplar ejercicio de la autocrítica se refiere en la carta anteriormente mencionada a su fallido plan de reanudar la lucha al expresar: “Los emigrados residentes en ese país pueden informarle cuántos esfuerzos hice yo en el año 80 para allegar á Cuba una pequeña expedición, sacrificando a infelices padres de familia para no conseguir el objetivo que me proponía, contribuyendo con Calixto y otros al descrédito en que hemos puesto la causa de la libertad de Cuba”.

La Paz del Zanjón había enseñado a muchos cubanos lo peligroso que era confiar en las promesas españolas. Maceo atento a esta realidad escribe en junio de 1884 al Director del periódico El Yara alertándole sobre los pasos que nuevamente ha emprendido la metrópoli para distraer a sus compatriotas del empeño independentista: “¿Habrá ilusos como los del Zanjón que le crean? No es posible, aquel golpe enseñó a los ignorantes y no creo que de buena fe se entreguen á sus enemigos.”

Queda recogida en esta carta su convicción de que Cuba será libre del coloniaje español gracias al esfuerzo beligerante de sus hijos “cuando la espada redentora arroje al mar a sus contrarios” y la frase que como advertencia escrita en mármol dejara a los enemigos de la integridad y soberanía de la Nación: “Pero quien intente apoderarse á Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha…”

* Las citas fueron tomadas de Papeles de Maceo, Tomo I, Editorial Ciencias Sociales 1998. En todos los casos fue respetada la ortografía que aparece en los originales.

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