La especie humana recorrió un largo camino para llegar a ser lo que es. Nuestros antepasados más remotos sufrieron un proceso de transformaciones físicas y mentales que transcurrió durante millones de años.

¿Qué caracterizó el proceso evolutivo?

¿De qué manera se produjo la transformación operada en un grupo de primates hasta convertirlos en el hombre contemporáneo?

Al estudiar el tema que a continuación te presentamos podrás responder estas preguntas y conocer más sobre una etapa que podemos considerar como la génesis de la especie humana. Después de leer el tema, consultar la información que aparece el el texto de la asignatura relacionada con él, puedes realizar las siguientes actividades.

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EL PROCESO EVOLUTIVO DE LA ESPECIE HUMANA
Compilado por la MSc. Teresa Bernabeu Guzmán
La evolución devino un proceso de millones de años, dentro de la cual esta incluido la aparición de la especie humana. Los humanos y los grandes monos antropomorfos tuvieron un mismo antepasado, chimpancés y gorilas son los más relacionados biológicamente con el hombre. Esas semejanzas se heredaron de un ancestro común según se comprobó por medio de investigaciones moleculares y estudios de los fósiles que lo ubican en unos 10 millones de años. A partir de entonces antropoides y humanos siguieron distintos procesos de evolución.
La línea divisoria entre los antropoides y el hombre, tradicionalmente, se estableció por la posibilidad de este último de fabricar de manera consciente sus instrumentos de trabajo, tener un cerebro más complejo, iniciar las primeras formas de lenguaje articulado, además de estar sometido a cambios anatómicos trascendentes.
En el proceso de evolución, hay que reconocer que sobrevivieron solo aquellos grupos de primates cuyas características estructurales, funcionales y de comportamiento se correspondieron mejor con las condiciones existentes en los espacios abiertos y que, generación tras generación, trasmitieron esas características a sus descendientes, todo lo cual conllevó al proceso de hominización.
Hay que destacar la gran importancia que tuvo el trabajo en todo este proceso, pues condujo, tanto a los cambios biológicos, como sociales; por lo tanto, el hombre pasó de un proceso predominantemente biológico, a uno fundamentalmente social.
Por medio de las modificaciones de su estructura, de la elaboración de instrumentos de trabajo y del desarrollo del lenguaje articulado, estos antecesores fueron adquiriendo las características de los hombres actuales.
Como consecuencia de una explosión demográfica, estos grupos humanos comenzaron a expandirse por gran parte del territorio de los diferentes continentes, lo que provocó que tuvieran que adaptarse a las nuevas condiciones climáticas en cada zona del planeta, lo cual originó las diferentes razas, que no son más que variedades de la especie Homo sapiens.
Sabías que...
Australopithecus, fue un género extinguido de homínidos, representado por, al menos, seis especies que vivieron en el este y el sureste de África, hace de 4,5 a 1 millón de años, aproximadamente. En algunos aspectos eran similares a los monos, pues tenían el cerebro pequeño y un cuerpo de proporciones simiescas. Se diferenciaban de ellos por la postura erguida y la marcha bípeda. Además, la dentadura de Australopithecus presentaba caninos menores y molares recubiertos por una capa de esmalte más gruesa, rasgos que también se encuentran en los humanos.
Los australopitecos pueden dividirse en dos grupos: uno con formas más robustas (A. aethiopicus, A. robustus y A. boisei, que vivieron hace entre 2,5 y 1 millón de años) que seguían una dieta de material vegetal tosco; y otro de formas más ligeras (A. afarensis, que es el que aparece en la foto) y A. africanus, que vivieron hace entre 3,7 y 2 millones de años, que se alimentaban con una dieta más variada.
En 1994 se descubrió una especie nueva llamada A. anamensis, a la que se atribuye una antigüedad de unos 4 millones de años. A. anamensis estaba parcialmente adaptado a la marcha bípeda y puede ser el antepasado de otros dos grupos de australopitecos.
Casi todos los antropólogos consideran que una de las especies de constitución más ligera (A. afarensis, la especie a la que pertenecen los famosos restos fósiles denominados Lucy) está en la línea evolutiva directa de las especies de nuestro propio género, Homo. Las formas robustas, sin embargo, habrían formado otra línea evolutiva finalmente extinguida.
El Ardipithecus ramidus, especie encontrada en Etiopía en 1994, con una antigüedad aproximadamente de 4.4 millones de años, se parece a los australopitecos, pero se diferencian en la dentadura y el esqueleto; se supone que tenían capacidad para caminar erguidos.
Las diferencias entre las especies de australopitecos, se dan principalmente en los rasgos anatómicos de la cabeza, el rostro, la mandíbula y la dentadura.
La mayor parte de las principales características físicas humanas de los australopitecos estaban relacionadas con su postura bípeda. Antes de ellos, nunca un mamífero había desarrollado una anatomía que le permitiera andar erguido de forma habitual. También tenían dientes caninos pequeños, comparados con los grandes caninos que se encuentran en casi todos los demás primates catarrinos.
Sin embargo, otras características de los australopithecus recordaban a sus antepasados simios: un cráneo bajo tras un rostro prominente y una capacidad craneana de 390 a 550 cm3 (similar al de los simios). El peso de los australopithecos, estimado a partir de sus huesos, oscilaba entre 27 y 49 Kg y su altura entre 1,1 y 1,5 m, valores que se aproximan mucho a los de los chimpancés (erguidos). Algunas especies de australopitecos presentaban un marcado dimorfismo sexual o sea los machos eran mucho mayores que las hembras, rasgo también encontrado en gorilas, orangutanes y otros primates.
Los australopitecos también tenían dedos curvos y pulgares largos con amplia movilidad. En comparación, los dedos de los simios son más largos, más potentes y más curvados, adaptación que les permite perfectamente colgarse y balancearse en las ramas. Los simios también presentan pulgares muy cortos que limitan su capacidad para manipular objetos pequeños.
Los paleoantropólogos especulan con la posibilidad de que los pulgares largos y diestros de los australopitecos, les permitiesen utilizar utensilios de forma más eficaz que en caso de los simios.
Homo habilis (‘hombre hábil’), primate extinto que pertenece a la subfamilia de los Hominidos, es el grupo que incluye a los seres humanos.
homohabilisLos científicos creen que esta especie vivió en África hace de 2 a 1,5 millones de años. El Homo habilis es el miembro más antiguo conocido del género Homo, rama de los homínido que se cree engloba al género humano El primer fósil de Homo habilis fue descubierto en 1960 por el paleoantropólogo británico Louis Leakey en la garganta de Olduvai, norte de Tanzania. Leakey descubrió la mandíbula, los parietales, la clavícula y otros huesos del que proclamó como primer miembro del género humano y primer fabricante y usuario de herramientas, objetos que descubrió también en Olduvai.
Sin embargo, no todos los científicos están de acuerdo con esta teoría, aunque es probable que esta especie represente la transición evolutiva entre Australopithecus y los posteriores homínidos.
El Homo habilis presenta una capacidad craneana mayor que la de los australopitecos, 600 cm3 frente a 500 cm3, la mandíbula menos saliente y el cuerpo con apariencia menos simiesca: se asemeja más a los humanos, al presentar un volumen corporal y unas extremidades más acordes con la altura. El Homo habilis era más alto que los australopitecos, aunque más bajo que el Homo erectus, especie posterior.
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