¿Fue la esclavitud individual una característica de las sociedades del Oriente Antiguo?

1.- Acerca de las características que tuvo la explotación del hombre por el hombre en las civilizaciones del Oriente Antiguo a diferencia de Grecia y Roma.

Manuel Romero Ramudo.
Con el propósito de ofrecerle información histórica complementaria para su autopreparación y que se puedan entender particularidades del proceso de desintegración de la comunidad primitiva y, en especial, la forma de tránsito de la comunidad primitiva a la sociedad clasista en el caso de las civilizaciones del Oriente Antiguo, le relacionamos algunas ideas expuestas al respecto por la doctora María Daisy Fariñas en el libro Historia del Mundo Antiguo del cual existe una nueva edición por la Editorial Pueblo y Educación publicada en el año 2002.
Dice la especialista:
Para estudiar el surgimiento de la sociedad clasista tenemos que partir, en el orden económico, del gran avance de las fuerzas productivas, primero, con el surgimiento de la agricultura y la ganadería durante el neolítico y, posteriormente, con la utilización de los metales. Ello trajo como consecuencia, el surgimiento de un excedente o plusproducto que posibilitó paulatinamente la desigualdad social.
Evidencias del surgimiento de la sociedad clasista la constituyen: la aparición de la propiedad privada (primero sobre el ganado, posteriormente sobre los instrumentos, en algunos casos sobre la tierra); la división de la sociedad en explotadores y explotados: ricos y pobres, libres y esclavos. El paso de la comunidad gentilicia hacia la sociedad clasista no se puede esquematizar, ya que no ocurre exactamente igual en todas las civilizaciones. Así lo analiza Marx en su trabajo "Formas anteriores a la producción capitalista" o "Formas de propiedad precapitalista". Según la traducción que nos llega, se señalan tres variantes de tránsito: la primera, la asiática, la segunda, la antigua; la tercera, la germánica. Cada una con sus características. La forma asiática de descomposición es la que más se generaliza en las civilizaciones del Oriente que surgieron en las márgenes de grandes ríos, sobre todo se hace evidente en la civilización egipcia.
Los rasgos fundamentales de la forma asiática de descomposición de las comunidades primitivas, tal como los plantea Marx, son:
· La no disolución de los vínculos comunales. Es decir, la necesidad de que se conserve el trabajo masivo de toda la comuna (en ello desempeñarán un papel decisivo las condiciones del medio como veremos posteriormente).
· La inexistencia de propiedad privada sobre la tierra. En su conjunto la tierra pertenece a toda la comunidad.
· El individuo es poseedor de la tierra, no propietario. ¿Qué queremos decir con ello? Queremos decir que como miembro de la comuna tiene derecho a trabajar colectivamente las tierras, pero que estas individualmente no son suyas, no constituyen su propiedad privada .
· La no separación de la ciudad y el campo. La ciudad es simplemente el lugar seguro, muchas veces amurallado, donde los campesinos que trabajan durante el día en las labores agrícolas se refugian durante la noche, donde cambian los excedentes de la producción agrícola y sus productos artesanales.
· La no separación de los oficios. Las mismas comunidades agricultoras, elaboran los productos artesanales indispensables para su sociedad y trabajan en las grandes obras de construcción.
· La existencia de un Estado despótico. De una elite (grupo explotador) diferente del resto de la comuna, que se levanta sobre esta, que ejerce un poder brutal, despiadado, sobre el resto de los miembros. Para asegurar su dominación, esa elite tiene el control de la producción agrícola y el trabajo en las grandes obras, sobre todo hidráulicas (las de irrigación). A sus manos irá a parar el excedente, el plusproducto de la comuna.
· En esta forma de explotación del hombre por el hombre, a veces no era necesaria la coacción física (el castigo corporal), pues existe una fuerza mayor, la coacción ideológica. Es el rey que actúa como un déspota, imponiendo su poder absoluto y arbitrario, pero que es considerado como un dios en la tierra o como el representante de los dioses. Hacer que los explotados crean esto es función de la religión y forma parte del papel social que esta tiene que desempeñar.
Lo fundamental es comprender que en las civilizaciones del Oriente Antiguo, a diferencia de lo que se estudiará en Grecia y Roma, no son los esclavos los que garantizan la producción, no es la esclavitud individual lo que caracteriza a estas sociedades; son los campesinos agrupados en comunas que viven en las aldeas, los que constituyen la fuerza de trabajo fundamental. En el Egipto Antiguo, por ejemplo, ellos trabajan para el Estado del cual el faraón es la figura suprema y era considerado como un dios. Estos campesinos son hombres libres, es decir no son propiedad de nadie, a diferencia de lo que veremos en Grecia y Roma donde un ser humano (el esclavo) es propiedad de un dueño (el esclavista). Pero dichos campesinos son colectivamente explotados; estas comunas campesinas tienen que pagar tributos (impuestos) que vienen a cobrar los funcionarios del faraón acompañados de soldados. Tienen que trabajar en las grandes obras de la construcción (como por ejemplo las pirámides, palacios, obras de irrigación); tienen que servir en las tropas en las guerras que se organizaban para conquistar nuevos territorios.
Hay que tener claro entonces que en aquellas sociedades, no son los esclavos el factor determinante en la producción, lo que no quiere decir que no existieran esclavos, que eran los que caían en esta condición por no haber podido pagar deudas o por haber sido hecho prisioneros en las guerras.
Como dice la doctora María Daisy Fariñas refiriéndose a estas sociedades del Oriente Antiguo (Egipto, Mesopotamia, India, China....):
En este sentido es necesario enfatizar, en primer lugar, que la base de la producción descansa en campesinos jurídicamente libres, aunque sometidos a una explotación masivamente organizada por parte del Estado despótico.
En segundo lugar, que las relaciones de producción fundamentalmente no se establecen entre esclavos y esclavistas, sino entre las comunas campesinas y el Estado despótico.
Esta forma de explotación del hombre por el hombre típica de las sociedades del Oriente Antiguo ha recibido diferentes denominaciones por los científicos, entre ellas: modo de producción asiático, esclavitud generalizada, comuna esclavizada, o sociedades tributarias (como se dice en las videoclases).
Lo esencial es que se comprenda que en estas sociedades no imperó la esclavitud individual o régimen esclavista, típico de Grecia y Roma.
Debe quedar claro también que el tránsito de las comunidades primitivas a las sociedades divididas en clases no ocurrió igual en todos los lugares, ni es un proceso simultáneo; de ahí la diversidad del desarrollo de la sociedad. Comprender esta diversidad es esencial para estudiar las civilizaciones del Oriente Antiguo y entender las diferencias en la forma de explotación del hombre por el hombre en estas sociedades con la que caracterizó a Grecia y a Roma (la esclavitud individual o esclavitud clásica).
Esta información le puede ser de utilidad para orientar el estudio de los alumnos y diseñar las clases de consolidación.
Recordamos que lo que se conciba para dirigir el aprendizaje deberá estar en función de cumplir los objetivos de las unidades correspondientes. En este caso, explicar las causas de la desintegración de la comunidad primitiva para demostrar cómo la apropiación privada del excedente condujo a la injusta desigualdad entre los hombres y, con respecto a las sociedades del Oriente Antiguo, caracterizarlas y explicar en qué consistió la explotación del hombre por el hombre en estas sociedades y, a su vez, por qué estas sociedades representan el carácter progresivo en la historia con respecto a las comunidades primitivas.

Comentarios


Deja un comentario