Un nuevo mapa político emergió en Europa tras el fin de las hostilidades, pero el escenario económico, político y social del continente reflejaría al iniciarse la década del veinte nuevas complejidades que irían más allá de los movimientos de fronteras provocado por la guerra.

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• ¿Logró el fin de la Primera Guerra Mundial aplacar las contradicciones entre potencias que habían desatado la más mortífera contienda bélica conocida por la humanidad hasta ese instante?

• ¿Qué ocurrió en el escenario europeo y cómo influyó en la situación que se desarrolló entre 1917 y 1939 el triunfo de la Revolución Rusa?

Sobre estos aspectos trata el tema que sometemos a tu consideración el cual forma parte de un trabajo elaborado por los profesores de la Universidad Pedagógfica "Enrique José Varona" MSc. Vivian Peraza Martell y MSc. Enrique Lama Gómez.

Para 1917 el mundo estaba dividido en dos sistemas económicos y sociopolíticos, el capitalismo y el socialismo, la enorme influencia de la Revolución Bolchevique sobre el mundo capitalista no se hizo esperar. Entre 1917 y 1923 la burguesía de los países europeos fue testigo de un período de auge revolucionario acelerado por las condiciones ruinosas en que quedaron los países europeos como Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, tras la Primera Guerra Mundial. Alemania por ser perdedora en la guerra fue sometida a una situación humillante que posteriormente tendría sus consecuencias.

La lucha de la clase obrera contra la burguesía durante este período se agudizó y se fundaron numerosos partidos comunistas que tenían, al estilo del bolchevique, la misión de aprovechar la crisis económica de postguerra para preparar y realizar una insurrección armada y despojar a la burguesía del poder.

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El movimiento huelguístico reflejó la volátil situación al iniciarse la década del veinte del pasado siglo

En toda Europa Occidental se desarrollaron movimientos huelguísticos dirigidos directa o indirectamente por los partidos comunistas. En algunos casos como en Italia se ocuparon las fábricas y se organizó la guardia roja, en otros casos como en Alemania se puso fin al régimen imperial con la Revolución de Noviembre de 1918 y hasta se crearon Consejos de Diputados de obreros, marinos y soldados al estilo de los soviets en Rusia. En Hungría llegó a triunfar momentáneamente la llamada República de los Consejos de 1919.

A toda esta efervescencia revolucionaria se le opuso la sangrienta represión de la burguesía que desató el terror contra los que lucharon en las calles por un mundo mejor, imponiendo mediante el engaño o la fuerza el control de la situación, alejando la amenaza que representaba el comunismo para la burguesía. En Italia surgieron fuerzas fascistas las que fueron utilizadas para reprimir al movimiento obrero, lo que derivó finalmente en el surgimiento de un estado de corte fascista.

De 1924 a 1928 se evidenciaba un repligue de las acciones obreras, resultado del agotamiento del esfuerzo realizado en el período anterior para tomar el poder, también fue descabezada en algunos países la dirección del partido comunista asesinando a sus dirigentes como lo ocurrido en Alemania con Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, a todo esto se unió una cierta frustración por no haber logrado los propósitos que tuvieron los sindicatos revolucionarios para mejorar la situación económica de los obreros. En este período existió una bonanza económica en Europa que fue aprovechada por la burguesía para mejorar las condiciones de trabajo y salarial a los obreros, lo que impactó en una disminución de las huelgas económicas y políticas dando paso a una cierta estabilidad social.

Lo más significativo de 1929 a 1933 fue la crisis económica capitalista mundial, la cual puso punto final a un período de auge económico y a la estabilidad social que se vivía donde apenas se producían huelgas de importancia. Las masas populares afectadas por la crisis nuevamente quedaron sin trabajo, los salarios se deprimieron y la burguesía arreció su explotación descargando la crisis económica sobre el proletariado. Este reaccionó nuevamente con huelgas, manifestaciones callejeras, mientras la burguesía monopolista hacía y ensayaba todo lo que tenía a mano para salir de la crisis sin lograr resultados.

En Alemania, la nación europea más afectada por la crisis económica, se crearon las condiciones para que mediante una campaña de demagogia y debido al apoyo de la burguesía industrial alemana pudiera llegar al poder Adolfo Hitler, personaje siniestro que portaba una ideología anticomunista y fascista pero que supo demagógicamente capitalizar el descontento de obreros, campesinos, artesanos y pequeños propietarios que buscaban un cambio en la situación que vivía Alemania como resultado de las consecuencias de la crisis económica y de las condiciones impuestas por las potencias imperialistas vencedoras de Alemania al finalizar la Primera Guerra Mundial.

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Adolfo Hitler (izquierda) sería la figura encargada de defender los intereses de la burguesía alemana

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Con la llegada de Adolfo Hitler al poder en 1933, en Alemania se instaura una dictadura fascista, expresión de lo más recalcitrante del pensamiento reaccionario, la cual cuidaría de los intereses de la burguesía monopolista industrial y bancaria de Alemania, que a su vez fue favorecida por la burguesía monopolista internacional, la cual tenía como propósito que Alemania se convirtiera en punta de lanza contra la URSS, es decir que fuera utilizada para destruir al primer estado proletario del mundo.

Las ideas fascistas de los seguidores de Hitler enfatizaban en la unidad de todos los alemanes, la búsqueda de un “espacio vital” fuera de las fronteras de Alemania, la superioridad de la raza aria, la conquista militar de territorios, la represión contra los judíos, los comunistas y sobre todo manifestaba un odio feroz contra la URSS.

Entre 1934 y 1939 lo más característico en Europa Occidental fue el peligro que se cernía de una nueva guerra imperialista por un nuevo reparto del mundo liderado por la potencia que fuera perdedora y humillada en la Primera Guerra Mundial, Alemania. El peligro de guerra se hizo inminente y contra éste se movilizó a las masas, los partidos comunistas no tuvieron tarea más importante que enfrentarse a la expansión fascista y luchar para evitar una nueva guerra mundial.

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