La carta de Céspedes a Charles Sumner

Por Roberto Gómez Montano

El 10 de agosto de 1871 desde Las Tunas, Carlos Manuel de Céspedes escribe a Charles Sumner, político norteamericano, abogado como él y a la sazón Presidente del Comité de Relaciones del Senado de los Estados Unidos, cargo para el cual había sido designado en 1861.

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Preston Books, Representante por Carolina del Sur y agresor de Sumner

Hombre de estado por Massachussets, a quien muchos consideran el campeón del antiesclavismo de su época, Sumner orador de voz clara y potente proyectaba una imagen formidable desde sus seis pies y cuatro pulgadas de estatura los que no pudieron impedir que fuese brutalmente atacado el 22 de mayo de 1856 por Preston Books, Representante por Carolina del Sur quien lo dejó tendido y ensangrentado en el piso del Senado de Estados Unidos. Esta agresión lo alejó por tres años de la política a la cual regresó en 1859 pronunciando un discurso titulado “La barbarie de la esclavitud”.

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Charles Sumner, político norteamericano, Presidente del Comite de Relaciones Exteriores del Senado

 

Al ser nombrado Presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU en marzo de 1861, cargo para el cual estaba bien calificado por su experiencia, relaciones y conocimiento de la política europea, Sumner renovó sus esfuerzos para lograr el reconocimiento diplomático de Haití por los Estados Unidos, algo que esta nación había tratado de obtener desde su independencia en 1804 y que culmina con éxito en 1862. Su defensa de los derechos civiles de los negros continuó hasta su muerte ocurrida en Washington el 11 de marzo de 1874.

Este era el hombre a quien iba dirigida la misiva que todos conocemos como la carta de Céspedes a Sumner uno de los documentos que deben conocer por sus estudios los estudiantes de bachillerato. Esta carta tradicionalmente se cita como muestra de la condena del Padre de la Patria a la actitud norteamericana hacia la causa independentista cubana, pero un análisis del texto completo de este documento nos conduce a la necesidad de atender otras aristas no siempre tan exploradas de su contenido.

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Carlos Manuel de Céspedes

En primer lugar el Presidente de la República en Armas estaba conciente de que en el escenario político norteamericano existía en cuanto a la lucha de los cubanos desconocimiento por muchos de “…su verdadero carácter y genuina significación…”. Es por esta razón que ofrece a Sumner una detallada información en cuatro puntos esenciales:

I. Estado de guerra

II. Sistema español de hacer la guerra

III. Constitución de un gobierno republicano

IV. Abolición de la esclavitud.

El primero de estos puntos, Estado de guerra, constituye una exposición pormenorizada de la situación de beligerancia, algo que los Estados Unidos pretendían desconocer, es decir el enfrentamiento entre la colonia y la metrópoli, sustentado en el relato hecho por Céspedes de las acciones bélicas iniciadas por el pueblo cubano en armas a partir de su alzamiento en el ingenio Demajagua el 10 de octubre de 1868. No escapa al lector lo minucioso del recuento de la lucha hecho por Céspedes, que incluye el número de combatientes empleado por ambos bandos de contendientes, las acciones de guerras realizadas, la extensión que al momento de la carta ya tiene el combate anticolonial, el número de bajas españolas y la necesidad que ha tenido la metrópoli de enviar crecientes refuerzos desde la Península ante su incapacidad para contener el empuje de los cubanos.

Existe en este primer punto algo que los profesores pueden emplear al trabajar con sus estudiantes las causas que provocan el estallido independentista: la formidable exposición hecha por Céspedes sobre las condiciones a que estaban sometidos los naturales de la Isla que habían “… colmado la medida del sufrimiento de los cubanos, que consideraron ya agotados los recursos legales y pacíficos para reclamar sus derechos…”

Los argumentos expuestos por el iniciador de la lucha en esta parte de su carta reafirman y complementan lo que había expresado en el “Manifiesto del Diez de Octubre”.

En el segundo de los puntos: Sistema español de hacer la guerra, del que expresa su objetivo de la siguiente forma: “El plan concebido y en parte puesto en práctica por los españoles en la isla, parece ser el del exterminio de los criollos…, lo dedica Céspedes a denunciar los crímenes que comete España para tratar de aplastar la lucha del pueblo cubano. Los conmovedores relatos hechos por el Padre de la Patria sobre la forma inhumana e incivilizada con que España hacía la guerra constituyen una fuente de primera mano para tratar en clase el tema de la represión española y el carácter violento del régimen colonial.

En su exposición de la barbarie española menciona Céspedes, que sabe que está escribiendo a un abogado, los casos en que ciudadanos de otras nacionalidades, incluso norteamericanos fueron también objeto de la represión: “Mr. Phillps, Cónsul Americano en Santiago de Cuba, insultado y amenazado por los catalanes; los numerosos ciudadanos de los Estados Unidos presos y con sus bienes embargados, sin formación de causa, son ejemplos que confirman el poco civilizado sistema de España de hacer la guerra en Cuba.”

En cuanto al tercer punto de la carta, Constitución de un gobierno republicano, la exposición está dirigida a mostrar los pasos dados por los cubanos prácticamente desde el inicio de la contienda libertadora a fin de dotar al pueblo de instituciones representativas de carácter legal. Es decir, la lucha iniciada sería conducida con apego a las normas universalmente aceptadas de respeto a la ley, al carácter democrático y representativo de los gobiernos que se constituirían basados en la división de poderes, “Se deslindan en ella como independientes los poderes legislativo, ejecutivo y judicial.”, señala al referirse a la Constitución aprobada en Guáimaro el 10 de abril de 1869. Probablemente pensando en las posiciones antiesclavistas sostenidas por Sunmer y su defensa de los derechos civiles y obviamente orgulloso de los ideales antiesclavistas y democráticos del movimiento que había tenido el honor de encabezar agrega: “Todos los habitantes de la República son enteramente libres, según el artículo 24 y por el 27 se declararan inviolables las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica, enseñanza y petición y todos los demás derechos inalienables del pueblo.”

Céspedes insiste en demostrar la existencia de un gobierno cubano perfectamente organizado y en funciones cuando expone la estructura territorial, la existencia de reglamentos de muy diverso tipo, el de correos entre ellos y el hecho de que “La República de Cuba emite papel moneda de corriente circulación entre los ciudadanos, y tiene acreditado en el extranjero representantes diplomáticos y agentes confidenciales…”, de paso aprovecha para mencionar a las cuatro repúblicas latinoamericanas (Perú, Chile, Bolivia y Colombia) que ya han reconocido la beligerancia de los cubanos.

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Foto tomada a Sumner al final de su carrera política

El último punto de la Carta de Céspedes a Charles Sumner: Abolición de la esclavitud es doblemente importante lo cual puede apreciarse a partir del análisis de las dos direcciones en que conduce su argumentación. Primeramente expone los pasos dados desde el inicio para lograrlo, recuérdese que en Demajagua no solo inicia la lucha, sino que acompaña este gesto con algo insólito para la sociedad colonial cubana: darle la libertad a sus esclavos lo cual llevó a Fidel Castro a expresar que “aquella decisión de abolir la esclavitud constituía la medida más revolucionaria, la medida más radicalmente revolucionaria que se podía tomar en el seno de una sociedad que era genuinamente esclavista.” Hace Céspedes en este punto una magistral comparación de los pasos dados por la Revolución para abolir desde un inicio la odiosa institución de la esclavitud con la actitud asumida por España para mantenerla indefinidamente.

Pero Céspedes va más allá de una detallada cronología de acciones abolicionistas tomadas por el movimiento independentista. En una segunda dirección de su argumentación, probablemente conociendo que Sumner ha batallado incansablemente en el Senado de los Estados Unidos por los derechos de los inmigrantes asiáticos llegados a su país, se refiere a lo que ha hecho la Revolución en ese sentido cuando dice: “Había otra institución en Cuba atentatoria a este derecho, y que no era más que una esclavitud disfrazada, a saber la colonización china. El Gobierno de la República ha declarado nulos, con fecha 10 de marzo de 1870, esos contratos con que se equiparaban a la condición de siervos…”

Sin dudas estas dos líneas de argumentación del tema relacionado con la abolición de la esclavitud reflejan la brillante capacidad política de Céspedes, que definitivamente queda expuesta en los párrafos finales de su carta, tal vez lo más conocidos, donde denuncia la actitud asumida por los Estados Unidos en el caso cubano: “A la imparcial historia tocará juzgar si el gobierno de esa República ha estado a la altura de su pueblo…” y cuando en emotivas palabras el hombre que caería en San Lorenzo expresara: “Cuba no solo tiene que ser libre, sino que no puede ya volver a ser esclava.”

Fuentes consultadas

 

 

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