Entre 1808 y 1825 transcurre la etapa independentista en los llamados virreinatos españoles en América. Este proceso emancipador estaría marcado por las características que había tenido la implantación y desarrollo del dominio colonial español en el continente, el cual presentó diferencias sustanciales con lo ocurrido en la América Anglosajona.

¿Cuántas etapas abarca este proceso de lucha anticolonial?

¿Qué caracterizó su desarrollo?

¿Qué figuras se destacaron?

¿Cuál fue la situación en las repúblicas surgidas después de la independencia?

El tema siguiente aporta contenidos de ampliación a lo estudiado en las clases dedicadas al proceso independentista en las colonias españolas y está tomado fundamentalmente del material preparado por un colectivo de autores en su versión digital destinado a apoyar la Misión Rivas.

hispanoamericabanerEn América Latina la empresa de conquista y colonización tuvo un carácter mercantil, en el que desempeñó un papel decisivo la corona española. Viajaron de América con el afán de enriquecerse y regresar a España (no por interés de trabajar) nobles endeudados, segundones, expresidiarios, los cuales encontraron oro, plata y la fuerza de trabajo necesaria para explotar las minas y enriquecerse rápidamente. Con el agotamiento del oro, la minería deja de ser la actividad fundamental, ocupando la agricultura y ganadería este lugar; sobre la base de grandes plantaciones monoproductoras y haciendas ganaderas en función del mercado europeo, establecieron relaciones de producción precapitalistas, con fuerza de trabajo primero indígena; después del negro esclavo, los que constituyeron la fuerza de trabajo fundamental en estas colonias y contribuyeron a la acumulación de capitales para Europa. España estableció un rígido control sobre sus colonias, con un férreo monopolio comercial, que sirvió de puente a las riquezas extraídas de las colonias hacia Europa y frenó el desarrollo económico colonial.
La independencia de Hispanoamérica, originada por las contradicciones entre los intereses económicos y sociopolíticos de las colonias y las imposiciones de la metrópoli, fue ideológicamente estimulada por los principios y ejemplos de la Revolución Francesa, de las Trece Colonias y de la Revolución de Haití.
Otro elemento que va a incidir directamente en este proceso, será la ocupación de la península ibérica por las tropas francesas, dirigidas por Napoleón Bonaparte en 1808 que dejó momentáneamente sin rey a España e impuso a José Bonaparte como el nuevo monarca José I. Este hecho, hace palidecer el poder y control sobre los virreinatos, por lo que en estos se desatan las luchas internas por el poder y la creación de Juntas de Gobierno dominadas por los criollos ricos para lograr la independencia.

Sabías que...
El colonialismo español desde su arribo a nuestras tierras, impuso una férrea administración colonial, basada en la centralización del poder y el absolutismo. En su desenfrenada carrera por lograr el dinero suficiente, que le permitiera continuar sufragando los gastos elevadísimos de un ejército que le garantizaría presencia, permanencia y enriquecimiento y con el propósito de recuperar su papel hegemónico en el viejo continente, intensifica y desarrolla toda una política despótica y tiránica, que solo condujo a la imposición de una estructura económica caduca, que frenaba el desarrollo de la sociedad en su conjunto,(base del desarrollo desigual de las dos Américas).

Los procesos independentistas de América forman parte del ciclo revolucionario que a nivel mundial se inauguró a fines del siglo XVIII bajo el influjo de las concepciones antifeudales y liberales, constituyendo un duro golpe a los imperios coloniales. El proceso de descolonización de América es un tipo de revolución burguesa.

Periodización del ciclo continental de revoluciones anticoloniales:

La Independencia de los Estados Unidos 1775-1783

La 1ra. Independencia de América Latina 1789 -1825

La Revolución de Haití 1789-1804
Etapa Continental Iberoamericana 1808-1825

Una de las características más significativas del proceso emancipador consistió en que en estas colonias no hubo unidad en las luchas contra España, es decir, se manifestó la falta de nexos económicos entre las regiones, existieron fuertes expresiones de regionalismo, caudillismo y localismo que tuvieron una incidencia muy negativa, desde las posiciones asumidas en contra o a favor de la metrópoli y, durante la guerra, también predominó la falta de coordinación de las operaciones militares. Los pueblos de las diferentes regiones peleaban por separado contra un enemigo unificado y preparado militarmente, por lo que en Hispanoamérica fue largo y cruento el proceso de emancipación que duró 15 años (1810–1825).
Las juntas en las colonias, se caracterizaron por las rebeliones armadas paralelas, espontáneas y desordenadas, con tácticas y estrategias particulares y diferentes, que tuvieron por escenarios principales las colonias de México, Venezuela, Nueva Granada, Quito, Río de la Plata y Chile. En el desarrollo de estas luchas se distinguirán dos etapas.

1ra. Fase 1808 1815 (fracaso casi continental excepto Río de la Plata).
2da. Fase 1816 1825 (viraje hacia el triunfo continental).

Primera etapa de la independencia de Hispanoamérica
La primera etapa de la independencia de Hispanoamérica se enmarca entre 1808 y 1815. La característica esencial de la misma fue la formación y existencia de las juntas de gobierno que en ocasiones manifestaban gran indefinición política, lo cual llevó a establecer gobiernos autónomos que seguían reconociendo la soberanía de Fernando VII y obviaban cualquier propuesta de transformación social.
Para enfrentar la insurrección que significó la creación de juntas se levantaron los realistas, por lo general españoles: funcionarios, grandes comerciantes, arrendatarios e intermediarios de monopolios de la Corona y la mayoría del clero que, en virtud del patronato, formaba parte de la burocracia colonial. A ellos se sumó también el sector más conservador de la aristocracia criolla que contribuyó en muchas ocasiones a manipular capas y clases populares.
En esta etapa se aprecia que la oligarquía pretendía romper la tutela española sin afectar la tradicional estructura socioeconómica. Para este sector aristocrático puesto a la cabeza de la lucha, la independencia era concebida como una especie de conflicto en dos frentes: “hacia arriba” contra la metrópoli y “hacia abajo” para impedir las reivindicaciones populares y cualquier alteración del orden establecido.
No obstante la pobre participación popular, el exagerado papel atribuido a las ciudades, el carácter fragmentario y local de los gobiernos criollos y sus múltiples contradicciones, en algunas colonias estallaron verdaderas revoluciones populares como es el caso de México, donde el 16 de septiembre 1810, el cura Miguel Hidalgo comenzó la lucha; este hecho es conocido como El Grito de Dolores. A su muerte acaecida en 1811 el padre José María Morelos asume la dirección del movimiento, hasta su muerte acaecida el 22 de diciembre de 1815.
Otros levantamientos se producen en el virreinato de Río de la Plata, particularmente el de la Banda Oriental dirigido por José Artigas. En el Paraguay lo inicia el doctor Francia, en la sierra andina lo encabeza Pumacahua y sin un centro definido en el Alto Perú, emprenden la insurrección Azurduy, Warnes, Muñecas, Arenales, etc.
El proceso emancipador se frustró en todas las colonias, excepto en el virreinato del Río de la Plata. Las principales causas del fracaso son las siguientes: No se alcanzó la ansiada unidad entre los líderes de la gesta y las masas populares, la existencia de anarquía y caudillismo, el ejército español estaba integrado en un elevado porciento de nativos, quienes combatían en contra de los patriotas.

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