Los antecedentes de la formación de la nacionalidad y la Nación constituyen un tema introductorio al estudio del proceso independentista cubano que realizarás en el grado onceno. Algunos de los aspectos esenciales que lo caracterizan son abordados por el trabajo que a continuación te presentamos.

Leduan Ramírez Pérez

(Tomado de Contribuciones a las Ciencias Sociales, enero 2010, www.eumed.net/rev/cccss/07/lrp.htm)

Resumen

Dentro de estudios históricos cubanos se encuentran los relacionados con el proceso de preparación de las luchas por la independencia de la Isla. Este proceso partió de una profunda radicalización en el pensamiento de los terratenientes cubanos, que pasando por diversas tendencias conocieron que la única vía para alcanzar sus intereses de clases era a través de la separación de Cuba de su metrópoli, o sea, España. Numerosos historiadores avalan la trascendencia que sobre el proceso emancipador tuvieron los hechos reflejados en la primera mitad del siglo XIX, sobre todo los relacionados con la esclavitud y sus consecuencias para la Isla. Las diversas tendencias políticas y la profundización de ellas en el pensamiento político-ideológico de los patriotas cubanos desencadenaron la lucha de liberación en Cuba, en un momento en el que ya muchas de las colonias americanas habían obtenido la independencia. Esta es una de las consecuencias que se aprecian en el trabajo. Por otro lado en su momento histórico-económico-social, Cuba ya no podía continuar su atraso semifeudalista, sino que era imprescindible acceder a la expansión del desarrollo capitalista que representaba un progreso en la industria y en la economía cubana.

Palabras Claves

Reformismo, Abolicionismo, Anexionismo, Independentismo, Aristocracia, Radicalización, Idiosincrasia, Conciencia Nacional, Nacionalidad.


 

Antecedentes

El inicio de la Guerra Grande (1868-1878) marcó un punto crucial en las disposiciones de la clase terrateniente criolla, puesto que como nación, propiamente dicha, no surgimos hasta la Asamblea de Guáimaro en 1869. Sin embargo la pregunta más interesante que los historiadores cubanos se han hecho sobre la etapa en la que se produjo el estallido es el por qué siendo Cuba la colonia más importante de España fue a su vez una de las últimas en declarar la guerra por su liberación nacional. En este sentido muchas han sido las variantes, pero no podemos perder de vista las clases que se lanzaron a la guerra y la importancia de los terratenientes cubanos en el proceso emancipatorio, sobre todo los de la zona oriental del país, puesto que fue esta la región que marcó la mayor efervescencia en el desarrollo y avance de la contienda bélica.

Ahora bien, ¿por qué se inicia una contienda bélica en una Isla que está marcada por las diferencias de criterios sobre la autonomía de la misma, o mejor aún, que se encuentra dividida ante el tema de la esclavitud? No podemos obviar el hecho de que al iniciarse la década de 1870 sean las masas populares las que tomen el mando al frente de las tropas cubanas, marcadas por una fuerte escisión y diferencia entre el mando militar y el legislativo.

El estallido de la Revolución Haitiana hacia finales del siglo XVIII alteró el orden de gobierno en las naciones que eran colonias de las diferentes metrópolis europeas, dígase Portugal, España o Francia, pero en el caso de América la cuestión más importante era la que se relacionaba con la penetración de las influencias francesas e inglesas en cuanto a desarrollo económico y social. No en balde fueron estas dos potencias las que más influyeron en el pensamiento emancipador de los líderes americanos que iniciaron el camino de la lucha armada como única solución al problema de la colonia.

 

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Francisco Pi y Margall uno de los presidentes de la Primera República

Entrado el siglo XIX España es centro de numerosos acontecimientos que tienen una trascendencia sobre las colonias americanas. En un primer momento la entrada de las tropas francesas al mando de Napoleón, y después de la expulsión de este y la instauración de la primera Republica española, ya como Estado Nacional conformado plenamente, hacen que la metrópoli se vea encaminada hacia los caminos de la emancipación monárquica que frenaba el desarrollo económico de la península con las tradicionales formas de producción que no lograban impulsar al país hacia el capitalismo, carrera esta que era llevada a cabo por las otras dos potencias mencionadas anteriormente. Sin lugar a dudas, la aprobación de la Constitución de 1812 y su puesta en vigor hasta la entrada de Fernando VII como regente hicieron pensar a los terratenientes cubanos que era un paso importante para la obtención de la autonomía de la Isla.

El Gobierno de la Isla de Cuba como apéndice del colonialista español ejercía como funciones principales el de proteger los intereses de la clase oligárquica gubernamental, semifeudal y burgués-comercial de España, para las cuales la Isla representaba una magnífica fuente de ingresos. De esta se deriva el hecho de que era una prioridad mantener el régimen esclavista y reprimir cualquier intento de sublevación, pero la mas importante de todas era mantener a Cuba como una base estratégica, política, militar y económica que le permitiera a España ventilar las contradicciones que en ese territorio se producían así como aquellas que se generaban entre las potencias internacionales del momento. Esto generó que la colonia cubana sirviera para abastecerse de materias primas y recursos cuando ya no podía extraerlos de otro lugar, sirviendo la Isla como una base de recuperación de las demás colonias españolas.

Este difícil panorama político de España propició que la ola de la emancipación se levantara en toda América, sobre todo en el Sur, donde las fuerzas independentistas alcanzaron toda la extensión del continente y permitieron que los principales líderes se manifestaran contra el colonialismo español en toda su magnitud. Esto quedaría reflejado en el Congreso de Panamá en 1826 en la voz de Simón Bolívar, el Libertador de América.

Sin embargo, la situación de la Isla adquiere matices diferentes en su proceso de integración a la campaña bélica que se llevaba a cabo contra la metrópoli española. No es en balde que el pensamiento de los terratenientes cubanos no estuviera del todo acorde con tales planteamientos de emancipación anticolonialista. Pero, a pesar de esto la radicalización de los intereses y cuestiones más relevantes de las clases pudientes de la Isla, únicas capaces de llevar adelante la posible autonomía, todavía no había concientizado el papel que les tocaría desempañar en estas cuestiones. Es por eso que hasta la década de 1850 no encontramos acciones concretas de pleno ascenso hacia un despegue total de la condición de colonia que sobre Cuba se cernía. Preciso es señalar que en estos primeros pasos la emancipación no estaría del todo bien definida puesto que en la etapa se suceden numerosas corrientes ideológicas que van a mover el pensamiento de las diferentes clases de la Isla.

Esto es consecuencia de las actitudes políticas y las corrientes ideológicas dominantes en la clase aristocrática criolla, o mejor, en la sacarocracia insular que se derivaban de la cuestión más importante en la etapa: el mantenimiento de la producción esclavista.

Analicemos algunas consideraciones significativas para trasladarnos hacia estos primeros años del siglo XIX que nos permiten encontrar los primeros pasos del proceso de radicalización en el pensamiento de los criollos cubanos que llevaron al estallido de la Guerra de los Diez Años.

¿Abolir o no abolir? Ahí está el problema.

 

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La esclavitud estaba en el vórtice de las discusiones de la aristocracia cubana del siglo XIX

La esclavitud como centro del debate de la aristocracia cubana durante los dos primeros tercios del XIX.

El principal problema de Cuba en aquellos primeros años del XIX radicaba en la presencia de la esclavitud como soporte fundamental del gobierno cubano, además que era el motivo más peliagudo de la oligarquía azucarera fundamentalmente, pero también de la cafetalera y la tabacalera, además de mencionar a los comerciantes. Las actitudes de esta clase se derivan precisamente de esta cuestión esencial para el mantenimiento de la esclavitud en la Isla.

A pesar de que los terratenientes y la clase adinerada de la Isla no estaba ajena a los sucesos ocurridos en las diferentes potencias internacionales, y los cambios acaecidos en ellas, dígase Estados Unidos, Francia o Inglaterra, si se desentendían de cualquier criterio que llevara consigo el tema de la abolición de la esclavitud. La fuerza de trabajo más lucrativa en estos años estaba precisamente en los brazos esclavos que movían la producción de la Isla. Toda la atmósfera universal-burguesa de libertad, igualdad y fraternidad encontraba en la clase de los hacendados cubanos una actitud de impavidez, que hacía inconmovibles los principios de subyugación esclavista.

Este tema fue tan controversial, que la clase oligárquica criolla ante los pronunciamientos de la Constitución de 1812, sintió temor ante el tema de la supresión de la esclavitud, pero respiró aliviada cuando Fernando VII retornó al poder con su absolutismo reaccionario y la abrogó completamente.

¿Por qué partimos de este punto en el hecho del proceso de radicalización cubana? Este es el eje central de las contradicciones cubanas en el seno de las ideas independentistas o no, de hecho no es un misterio que Céspedes en la declaración de independencia contra España, anunciara que la esclavitud sería gradual y con indemnización, claro, aquí se manejaban otros criterios importantes, pero sigue siendo la esclavitud el tema más recurrido en la mente de los terratenientes cubanos.

Aquí vamos a concentrarnos en los principales actores de las tendencias criollas durante la primera mitad del siglo XIX en la Isla. Estamos hablando de las principales acciones que estas personas, pertenecientes a la aristocracia azucarera muchas de ellas, van a llevar a cabo para obtener las ventajas económicas que se pretendían bajo las condiciones imperantes en el panorama colonia-metrópoli.

El por qué España y los terratenientes cubanos mantenían la esclavitud a pesar de las condiciones de introducción del capitalismo en el mundo se responden a través del criterio planteado por Oscar Pino-Santos a continuación:

… la metrópoli sabía que, en tanto subsistiera un régimen esclavista en Cuba, las clases acaudaladas de la Isla dependerían enteramente del estado español, que era el que les garantizaba el régimen de explotación esclavista. Eliminada la esclavitud, esto se sabía también en la metrópoli, las clases dominantes cubanas encontrarían más tarde o más temprano la forma de constituir su propio e independiente aparato estatal…

… el grillete del negro era, igualmente, un grillete del blanco…

(Pinos-Santos, Oscar: Historia de Cuba. Aspectos fundamentales, 2da Edición, Editora de Consejo Nacional de Universidades, La Habana, 1964, p 132.)

Comienzan los lamentos de la clase aristocrática cubana…

Durante la primera década del siglo XIX se produce en la Isla la tendencia del Reformismo (1790-1820) en su primera etapa. En esta, sus principales líderes, algunos como Arango y Parreño, sostienen que la abolición de la esclavitud era dañina y perjudicial al desarrollo de la sociedad cubana, por tanto, la esclavitud al ser la base de la riqueza colonial quedaba excluida de todo tratamiento abolicionista. Pero esta postura va a ir cambiando en la medida que se agudizan las contradicciones colonia-metrópoli en cuanto al tema de la autonomía, y las consecuencias de los intercambios comerciales desiguales, proceso que se va a intensificar durante el régimen de facultades omnímodas que se impone sobre la Isla a partir de la segunda década del siglo.arango

Debemos señalar la conciencia de un personaje tan distinguido para la sociedad criolla como la de Francisco de Arango y Parreño. Fue el más talentoso e importante de los voceros que tuvo la clase terrateniente cubana durante los años que transcurren desde 1790 hasta 1820. Trascendental en el estudio de la época puesto que significa la posición de la sacarocracia cubana, y más aún de la burguesía criolla y peninsular. Era inconcebible que se tratase al esclavo como un ser humano que pensase y que pudiera ser libre, así para este hacendado el tema de la esclavitud no representaba un punto de contradicción en cuanto a la política seguida por el gobierno español. Sin embargo, su aporte a la teoría de la economía cubana es de meritoria importancia puesto que todavía continúa siendo relevante el estudio de sus libros para la comprensión de la época en la que le tocó vivir.

Ya entrado el siglo XIX nuevas concepciones son manejadas en lo referente al problema del Reformismo, y con esta tendencia encontramos otras que se suman al caudal de variantes ideológicas que se mueven dentro de esta sociedad criolla cubana. El principal problema de las clases sociales cubanas era que las fracciones en conflicto pertenecían a dos naciones bastante formadas y distintas: Cuba y España, por citar las contradicciones externas, pero mirando adentro de nuestra sociedad los intereses se complicaban de manera irreconciliable. Pero unido a todo esto, esos sectores de la sociedad estaban unidas fuertemente por un lazo mucho mayor que el de la idiosincrasia. Por una parte la sociedad isleña necesitaba del imprescindible respaldo del aparato represivo español para mantener la esclavitud, y a la aristocracia peninsular deseaba continuar dominando a sus anchas una rica colonia que le sufragaba numerosos gastos.

Los antiesclavistas sueñan… y son despertados

El Abolicionismo es quizás la más efímera de las tendencias de la época. Después de los suceso de Haití en Cuba se extiende un factor sumamente importante para la sociedad esclavista de la época: el temor al negro. Aunque tiene sus inicios en la última década del siglo XVIII y se extiende hasta principios del siguiente, esta no encuentra el respaldo necesario en la sociedad aristocrática de la Isla, lo que influyó notablemente en el fracaso de sus aspiraciones. Sin embargo ya vamos encontrando algunas de las muestras de deseos de abolición de la esclavitud, que se van a mantener durante la primera mitad del siglo pasando por los pronunciamientos del central Demajagua, y que se mantienen hasta mediados los años 80 del propio siglo.

Algunos autores como Raúl Cepero Bonilla sostienen que desde la misma entrada de esclavos a Cuba ya se evidencian manifestaciones de contrariedad al régimen esclavista, síntoma de esta reacción son los llamados cimarrones o palenques, sin embargo, como tendencia organizacional esta se extiende de 1790 a 1820, destacándose algunos sucesos relevantes que ponen sobre la palestra pública esta situación. Hacia los finales del XVIII y principios del XIX las luchas entre la clase esclavista y esclava tomaron una nueva dimensión y se tronaron mas organizadas al proponerse como objetivo esencial la abolición total de la esclavitud.

El primero de estos casos fue el descubierto en la provincia de Oriente en 1795, cuando fue descubierta toda una conspiración dirigida por el negro libre Nicolás Morales. De esta conspiración no existen muchos datos, pero se sostiene que: …los implicados planteaban la libertad de los esclavos, la lucha por la igualdad racial, eliminación de los impuestos sobre las clases más humildes y la repartición de tierras entre los campesinos… (Pinos-Santos, Oscar: Historia de Cuba. Aspectos fundamentales, 2da Edición, Editora de Consejo Nacional de Universidades, La Habana, 1964, p 108.) Este intento ya recoge algunos de los criterios que después serán puntos importantes durante las guerras por la independencia.

En 1812 se descubre la conspiración del artesano y negro libre José Antonio Aponte. Ahogada en sangre por la violenta represión española, esta no pudo impedir que surgieran numerosas sublevaciones derivadas de esa en las regiones de Oriente, Camagüey y La Habana, Aponte y cinco compañeros fueron ahorcados y sus cabezas se colgaron públicamente en la capital como escarmiento.

A partir de 1837 se recrudecieron las actividades conspirativas y las rebeliones destinadas a obtener la abolición de la esclavitud. En 1838, unos esclavos se sublevaron en Trinidad matando a un grupo de mayorales y blancos, para después escapar hacia el monte. En 1840 se desataron movimientos insurreccionales en la región de Cienfuegos, Trinidad y otros lugares del interior. En 1841 se produjo la famosa sublevación de esclavos que construían el Palacio Aldama.

Sería necesario recordar aquí los casos de los ingenios La Alcancía y Triunvirato, 1843, en Matanzas. En el primero una sublevación de 254 esclavos se extendió a numerosas localidades del lugar, haciendo necesaria la intervención del ejército español para sofocar la sublevación. Con el caso del segundo los esclavos lograron unir las fuerzas de otros ingenios y así mantuvieron en jaque a las fuerzas españolas hasta que estas lograron sofocar sanguinariamente la rebelión.

El Abolicionismo como tendencia queda relegada a un segundo plano en el panorama político de la época, sin embargo las contradicciones entre esclavos y esclavistas encuentran un punto cumbre en la década de 1840 cuando se producen los sucesos relacionados con la Conspiración de La Escalera (1844).

El proceso de La Escalera marcó una pagina gris en la historia de la Isla puesto que además de manifestarse como uno de los momentos cumbres del proceso de lucha entre clases de la sociedad cubana, produjo miles de víctimas entre todos los acusados, además que demostró a la sociedad los prejuicios del gobierno insular ante los deseos de la clase negra cubana. Así fue descrito el proceso:

…A un cuarto de milla de la Calzada de San Esteban […] existe una […] finca […] La estancia de Soto […] se encontraba una fabrica en estado ruinoso que parece haber sido un almacén […] de café; ese fue el lugar escogido para ergástula de tormento de las infelices víctimas. […] Conducidos los presos que por sí mismos no se declaraban culpables o voluntariamente no se prestaban a denunciar a otros, eran atados a la «fatal escalera», donde expiraban bajo el látigo o se arrancaban declaraciones que servían de prueba contra los infieles acusados. Los que sobrevivían al tormento, eran transportados en una carreta […] hacia […] un hospital provisional de los presos enfermos de la conspiración de la gente de color; y de donde diariamente salían para el cementerio dos o tres cadáveres y se les daba sepultura inscribiéndolos en los registros como fallecidos de diarrea… (Pinos-Santos, Oscar: Historia de Cuba. Aspectos fundamentales, 2da Edición, Editora de Consejo Nacional de Universidades, La Habana, 1964, p 110.)

El punto culminante de las sublevaciones de esclavos no concluye en este año. El problema de la esclavitud se mantiene vigente hasta muy entrado el siglo, es por esto que la clase esclavizada constituye un pilar fundamental en la sublevación del 10 de octubre de 1868, y mas tarde sería, la masa libre negra, la que tomaría el mando de las acciones principales de la guerra. La asunción del poder, durante estas acciones, de esa clase repercutirá grandemente en el valor y a significación de la contienda bélica, que cambiara de esta manera su carácter aristocrático para convertirse en una lucha de emancipación nacional con profundo carácter popular y antiesclavista.

El problema de la esclavitud sin lugar a dudas es el principal motivo de contradicción entre las clases aristocráticas cubanas y la colonia, y también entre las diferentes posiciones dentro de esa clase.

 

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