Entre 1917 y 1939 el escenario político de los principales países capitalistas siguió acumulando contradicciones que generarían tensiones y rivalidades que se manifestaron en el surgimiento de una ideología de extrema derecha y chovinista que sería uno de los desencadenantes de un nuevo estallido bélico de dimensiones mayores que el de 1914.

¿Qué caracterizó el desarrollo capitalista entre las dos guerras mundiales?

¿Cuáles son las causas del repliegue de la lucha del proletariado europeo a mediados de los años veinte?

¿Podía haberse evitado la agresión fascista y el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial?

situacion_europea El tema que sometemos a tu consideración ha sido conformado a partir de la compilación de los trabajos realizados por los profesores de la Universidad Pedagógica “Enrique José Varona” MSc. Enrique Lama y MSc. Vivian Peraza: Historia Contemporánea (1990), Pueblo y Educación, La Habana, Temas de Historia Contemporánea (2004), Pueblo y Educación, La Habana y el Tabloide de Historia Contemporánea para el Curso de Superación Integral en su versión digital.
La situación de los principales países europeos entre 1917 y 1939

Para 1917 el mundo estaba dividido en dos sistemas económicos y sociopolíticos, el capitalismo y el socialismo, la enorme influencia de la revolución bolchevique sobre el mundo capitalista no se hizo esperar. Entre 1917 y 1923 la burguesía de los países europeos fue testigo de un período de auge revolucionario acelerado por las condiciones ruinosas en que quedaron los países europeos como Francia, Inglaterra, Italia y Alemania, tras la Primera Guerra Mundial. Alemania, por ser perdedora en la guerra, fue sometida a una situación humillante que posteriormente tendría sus consecuencias.

¿Qué factores ponen de manifiesto el auge de la lucha del proletariado presente entre 1917 y 1923 en Europa?

La lucha de la clase obrera contra la burguesía durante este período se agudizó y se fundaron numerosos partidos comunistas que tenían, al estilo del bolchevique, la misión de aprovechar la crisis económica de posguerra para preparar y realizar una insurrección armada y despojar a la burguesía del poder.

En toda Europa Occidental se desarrollaron movimientos huelguísticos dirigidos directa o indirectamente por los partidos comunistas. En algunos casos como en Italia se ocuparon las fábricas y se organizó la guardia roja, en otros como en Alemania se puso fin al régimen imperial con la Revolución de Noviembre de 1918 y hasta se crearon Consejos de Diputados de obreros, marinos y soldados al estilo de los soviets en Rusia. En Hungría llegó a triunfar momentáneamente la llamada República de los Consejos de 1919.

A toda esta efervescencia revolucionaria se le opuso la sangrienta represión de la burguesía que desató el terror contra los que lucharon en las calles por un mundo mejor al imponer mediante el engaño o la fuerza el control de la situación, alejando la amenaza que representaba el comunismo para la burguesía. En Italia surgieron fuerzas fascistas que fueron utilizadas para reprimir al movimiento obrero, esto derivó finalmente en el surgimiento de un Estado de corte fascista.

Los países aliados vencedores se reunieron en una conferencia el 18 de enero de 1919 para elaborar los acuerdos de paz de posguerra. En esta intervinieron 27 Estados, no admitiéndose ninguno de los países vencidos. Tampoco participó la Rusia soviética,. la cual había salido de la guerra imperialista en 1918 mediante una paz por separado con Alemania, la que le impuso sus intereses y demandas por un período de tiempo. Finalmente la conferencia se realizó con la participación, en esencia, de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos e Italia.

En esta reunión se trató el problema de la Rusia bolchevique y se llegó al consenso de que todas las potencias imperialistas se integrarían a una intervención militar colectiva, así como a un bloqueo económico contra esta. También fue tratado el problema de Alemania, acordándose someterla a un fuerte pago por concepto de reparación de guerra y desarmarla, aunque Gran Bretaña y Estados Unidos desde entonces, ya pensaban que Alemania debería utilizarse más adelante como Estado agresor contra la URSS.

reorganizaciondeeuropa1920Italia, descontenta por haber obtenido solo una parte de su botín de guerra, se retiró de la Conferencia, la cual concluyó sus trabajos el 28 de junio de 1919 en la ciudad de Versalles, donde firma Alemania el tratado de paz. En virtud de estos tratados le arrebatan todas sus colonias, las que fueron repartidas entre Francia, Gran Bretaña y Japón, perdiendo territorialmente a Alsacia y Lorena y otros pequeños territorios, así como quedaba sujeta a un pago por reparaciones de guerra y desarmada. Los tratados de Versalles tuvieron un carácter imperialista y plantaron la semilla de la revancha y el espíritu de un nuevo reparto del mundo.

Integrando el Tratado de Versalles se fundó la Liga de las Naciones bajo la iniciativa de Estados Unidos. La Liga, si bien estaba llamada a ser un órgano para arbitrar los conflictos entre Estados sin utilizar las armas, encubría los intereses de Estados Unidos, que buscaba una mayor influencia mundial.

El sistema de Tratados de Washington fue expresión de la inmediata revisión de lo acordado. Estados Unidos no ratificó finalmente el Tratado de Versalles e impulsó, junto a Gran Bretaña, la realización de una conferencia que se extendió de noviembre de 1921 a febrero de 1922. En esta se acordó despojar a Japón de algunas ventajas que obtuvo con los Tratados de Versalles.

El repliegue revolucionario de mediados de los años veinte

De 1924 a 1928 se evidenció un repliegue de las acciones obreras, resultado del agotamiento del esfuerzo realizado en el período anterior para tomar el poder, también fue descabezada en algunos países la dirección del partido comunista y asesinados sus dirigentes como ocurrió en Alemania con Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht, a todo esto se unió una cierta frustración por no haber logrado los propósitos que tuvieron los sindicatos revolucionarios para mejorar la situación económica de los obreros. En este período existió una bonanza económica en Europa que fue aprovechada por la burguesía para mejorar las condiciones de trabajo y salarial de los obreros, lo que impactó en una disminución de las huelgas económicas y políticas dando paso a una cierta estabilidad social.

Lo más significativo de 1929 a 1933 fue la crisis económica capitalista mundial, la cual puso punto final a un período de auge económico y a la estabilidad social que se vivía, donde apenas se producían huelgas de importancia. Las masas populares afectadas por la crisis nuevamente quedaron sin trabajo, los salarios se deprimieron y la burguesía arreció su explotación descargando la crisis económica sobre el proletariado. Este reaccionó de nuevo con huelgas y manifestaciones callejeras, mientras la burguesía monopolista hacía y ensayaba todo lo que tenía a mano para salir de la crisis sin lograr resultados.

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En Alemania, la nación europea más afectada por la crisis económica, se crearon las condiciones para que mediante una campaña de demagogia y debido al apoyo de la burguesía industrial alemana pudiera llegar al poder Adolfo Hitler, personaje siniestro que portaba una ideología anticomunista y fascista, pero que supo demagógicamente capitalizar el descontento de obreros, campesinos, artesanos y pequeños propietarios que buscaban un cambio en la situación que vivía Alemania como resultado de las consecuencias de la crisis económica y las condiciones impuestas por las potencias imperialistas vencedoras al finalizar la Primera Guerra Mundial.

Estados Unidos que había emergido en la posguerra con una situación ventajosa frente a los países capitalistas europeos desvastados por la guerra, cuyas economías apenas comenzaban a salir de sus desastrosos efectos, fue sacudido fuertemente por la crisis de superproducción relativa que se desató entre 1929 y 1933.

De la noche a la mañana se esfumaron cientos de millones en la Bolsa de Nueva York y las grandes masas de obreros y campesinos sufrieron con más rigor que nadie, al perder sus empleos y pequeños ahorros. En 1932 el desempleo en el país imperialista más poderoso rondaba lo 15 millones de personas.

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Los efectos de la crisis de 1929-1933 golpearon duramente las condiciones de vida de los trabajadores

En Alemania, la nación europea más afectada por la crisis económica, se crearon las condiciones para que mediante una campaña de demagogia y debido al apoyo de la burguesía industrial alemana pudiera llegar al poder Adolfo Hitler, personaje siniestro que portaba una ideología anticomunista y fascista, pero que supo demagógicamente capitalizar el descontento de obreros, campesinos, artesanos y pequeños propietarios que buscaban un cambio en la situación que vivía Alemania como resultado de las consecuencias de la crisis económica y las condiciones impuestas por las potencias imperialistas vencedoras al finalizar la Primera Guerra Mundial.

Con la llegada de Adolfo Hitler al poder en 1933, en Alemania se instaura una dictadura fascista, expresión de lo más recalcitrante del pensamiento reaccionario, la cual cuidaría de los intereses de la burguesía monopolista industrial y bancaria de Alemania, que a su vez fue favorecida por la burguesía monopolista internacional, que tenía como propósito convertir a Alemania en punta de lanza contra la URSS, es decir, que fuera utilizada para destruir al primer Estado proletario del mundo.

Las ideas fascistas de los seguidores de Hitler enfatizaban en la unidad de todos los alemanes, la búsqueda de un “espacio vital” fuera de las fronteras de Alemania, la superioridad de la raza aria, la conquista militar de territorios, la represión contra los judíos, los comunistas y sobre todo un odio feroz manifiesto contra la URSS.

Nuevamente en esta etapa volvió a la escena internacional el problema de las indemnizaciones alemanas a otros países por los daños de la guerra; a medida que esta se restablecía económicamente, solicitaba que se le suavizaran las limitaciones militares impuestas y las reparaciones de guerra, posición que fue apoyada por Estados Unidos y Gran Bretaña que buscaban su fortalecimiento económico y militar para utilizarla contra la URSS.

Entre 1930 y 1937 Europa fue testigo de los esfuerzos de la Alemania hitleriana para buscar modificaciones de lo acordado en Versalles. Veamos algunos hechos que así lo demuestran: en diciembre de 1932, Alemania consigue los mismos derechos que tenían otras naciones en lo relativo a armamentos y fuerzas navales. En octubre de 1933 se retira de la Liga de las Naciones; en julio de 1936 participa directamente en la Guerra Civil Española a favor de las fuerzas pro- fascistas y en marzo de 1937 realiza su primera incursión militar después de la Primera Guerra Mundial en la zona desmilitarizada de Renania.

Entre 1938 y 1939 se evidenció claramente la política de “dejar hacer” a Alemania por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, lo que provoca una anarquía internacional, pues el Tratado de Versalles fue desconocido en buena parte. Alemania, para entonces realizó lo que se denominó “golpes de fuerzas” que se basaban en un poder militar creciente, por ejemplo, en marzo de 1938 realiza la anexión de Austria.

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