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LA GUERRA DE LOS DIEZ AÑOS (1868-1878)

Hacia 1868 la agudización de las contradicciones existentes en el país hace que el sector más revolucionario de los terratenientes cubanos se plantee la búsqueda de una salida por la vía independentista.
El país se encontraba ante una posible crisis sin solución bajo la dominación española. Por un lado, la existencia de la esclavitud en la industria azucarera se había convertido en un freno; además, la crisis económica mundial de 1857 y posteriormente la de 1866, habían dejado de sentir con fuerza sus efectos en la economía del país al provocar la caída de los precios del azúcar. Afectación de la economía, la supresión casi total de los créditos, en momentos en que se exigía un intenso proceso inversionista para modernizar técnicamente la producción azucarera. Sin embargo, España no hacía caso de estas necesidades económicas de la Isla. Sacudida también por los efectos de la crisis económica, trató de resolver sus dificultades a costa de sus colonias.
La utilización del presupuesto cubano en asuntos de interés para la corona española, pero completamente ajenos a las necesidades de los criollos, era otro de los males emanados de la dominación española.
Las circunstancias de explotación económica en que España mantenía sumida a la Isla evidencian un agravamiento superior al habitual, que se hacía particularmente crítico en la zona oriental y central del país.
El Manifiesto proclamado por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, permitió comprobar cómo los cubanos de esa época valoraban la situación y porqué se lanzaron a la lucha.
“Cuando un pueblo llega al extremo de degradación y miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio (…).
El sector más radical y revolucionario de los terratenientes cubanos había comprendido que para luchar exitosamente contra España por la independencia de Cuba debía antes darle la libertad a los esclavos y estaba dispuesto a hacerlo.
Al estallar la guerra arrastró tras si a campesinos, artesanos y esclavos, y despertó el patriotismo fervoroso de estudiantes, profesionales e intelectuales y del pueblo cubano en general, cuyo sentimiento nacional se hizo realidad concreta e irreversible en el propio fragor de la lucha contra el dominio de España.
Inicia la Guerra
El movimiento estalló el 10 de octubre de 1868, al levantarse en armas el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes, uno de los principales conspiradores, quien en su ingenio La Demajagua proclamó la independencia y dio la libertad a sus esclavos a través de un manifiesto histórico, en el cual quedaron reflejadas la decisión, firmeza e ideas del ala más radical de los orientales, que optaron por el único camino posible para lograr sus aspiraciones, derrotar la metrópoli mediante la lucha armada. Ese día se pronunció el grito de ¡Viva Cuba Libre!, se enarboló la bandera y se juró fidelidad a la misma.
Esta acción contó con la participación de 36 patriotas, entre los que figuraron Manuel Calvar, Bartolomé Masó, Ángel Maestre, Juan Fernández Ruz, Emiliano García Pavón, Miguel García Pavón, Juan Hall, Luis Marcano, Manuel Codina, Jaime Santiesteban, Francisco Marcano, Félix Marcano, Agustín Valerino, José Pérez, Rafael Caymari, Francisco Javier de Céspedes, Enrique Céspedes y otros.
Esta insurrección fue el motor impulsor que transmitió la suficiente energía a los posteriores levantamientos de Oriente, Camagüey y Las Villas, que trataron de dar carácter nacional a la lucha armada. El alzamiento de la Demajagua posibilitó, por primera vez, que blancos y negros compartieran ideales y sacrificios, que cientos y miles de esclavos fueran liberados por sus propios amos o por los patriotas insurrectos, que gente de pueblo compartiera honores y responsabilidades en un plano de igualdad con los hombres de la clase rica.
El movimiento se conoce como Grito de Yara, debido a que así fue dado a conocer por las autoridades españolas, después de que el 11 de octubre lograron dispersar las novatas tropas insurrectas, que habían atacado el pequeño poblado de Yara.
El ejército libertador cubano, tras meses de duro aprendizaje militar, alcanzó una capacidad ofensiva que se pondría de manifiesto en la invasión de la rica región de Guantánamo por el general Máximo Gómez y las brillantes acciones libradas en las sabanas camagüeyanas por la caballería al mando de Ignacio Agramonte. Pero este avance militar se vio lastrado por las diferencias políticas en el campo revolucionario, las cuales condujeron a la deposición de Céspedes de su cargo de Presidente de la República (1873) e impidieron el tan necesario apoyo en armas y medios de los patriotas emigrados.
El empuje militar cubano alcanzó su cenit entre 1874 y 1875, primero con la campaña de Máximo Gómez en Camagüey, jalonada por los victoriosos combates de La Sacra y Palo Seco y la Batalla de Las Guásimas -donde el ejército cubano derrotó una fuerza española de más de 4 000 hombres- y la posterior Invasión a Las Villas por las tropas mambisas al mando del genial general dominicano. Pero el trascendental avance estratégico resultó desvirtuado nuevamente por las disensiones intestinas que, al entorpecer la llegada de vitales refuerzos, posibilitaron que la invasión se empantanase sin conseguir su objetivo de llevar la guerra al rico territorio occidental de la Isla.
El 8 de febrero de 1878 los organismos constitucionales del Gobierno de Cuba fueron disueltos y las negociaciones para la paz fueron comenzadas en Zanjón, Puerto Príncipe. El 10 de febrero de 1878, los términos de paz fueron aceptados por los gobiernos de Cuba y España y la [Guerra de los Diez Años llegó a su fin.
Un grupo de decididos patriotas, encabezados por Antonio Maceo, no aceptó tan ilegal pacto, y el aguerrido Lugarteniente General protagonizó entonces la famosa Protesta de Baraguá, una de las más gloriosas páginas de la historia de Cuba. Terminó diez años más tarde con la Paz de Zanjón o Pacto de Zanjón. Este acuerdo no garantizaba ninguno de los dos objetivos fundamentales de dicha guerra: la independencia de Cuba, y la abolición de la esclavitud.
El fusilamiento el 27 de noviembre de 1871 de ocho estudiantes de Medicina por supuestamente haber rayado la tumba de un periodista español.
La Guerra de los Diez Años no tuvo un final feliz, influyó en ello un incontrolable caudillismo y regionalismo desatado entre los cubanos que hicieron fracasar la unidad y por ende, la independencia.
Causas
Políticas
  • España no permitía a los cubanos ocupar cargos públicos y negaba a los cubanos el derecho de reunión como no fuera bajo la supervisión de un jefe militar.
  • Era ilegal formar partidos políticos.
  • Fracaso de la junta de información de 1887 y con esto la agudización de las contradicciones colonia-metrópoli unida a la maduración de un pensamiento independentista con figuras como Félix Varela, José Antonio Saco y otros.
Económicas
  • Existía la esclavitud, que además de ser cruel era un freno para el desarrollo económico de la isla, pues el desarrollo de la tecnología hacia imprescindible el uso de obreros calificados.
  • Cuba estaba siendo afectada por las crisis económicas de los años 1857 y 1866.
  • Las regiones occidentales y oriental tenían diferente situación económica. La región occidental era más desarrollada, tenía más esclavos, mayor producción y más facilidades de comercio que la zona oriental. Esto hacía que muchos hacendados orientales se arruinaran.
  • España imponía altos impuestos y tributos a su antojo, sostenía un rígido control comercial que afectaba enormemente la economía nacional y utilizaba los fondos extraídos de la isla para asuntos completamente ajenos al interés de los criollos como financiar guerras en el continente (más de la tercera parte del presupuesto nacional).
  • La comprensión de la necesidad de introducir el trabajo asalariado como única vía para hacer avanzar la industria azucarera, y esto nunca se lograría bajo el dominio español.
  • La economía cubana estaba en crisis, solo algunos avances en la industria azucarera, el resto de las ramas estaban estancadas. Grandes contradicciones entre Occidente y Oriente.
Sociales
  • Marcada división de clases.
  • La existencia de prejuicios raciales.
  • No existía la libertad de prensa.
  • Los esclavos, campesinos, pequeños productores, negros y mulatos libres y otros sectores son sometidos a una doble explotación: funcionarios españoles y terratenientes criollos.
Condiciones subjetivas
Los cubanos agrupados en las logias masónicas (única posibilidad permitida a los cubanos para reunirse), ven la necesidad de enfrentar a España, por lo que inician el movimiento conspirativo, que agrupan a todos los interesados en lograr la independencia de Cuba (Oriente, Camaguey y Las Villas). Integran este movimiento conspirativo: Francisco Vicente Aguilera, Carlos Manuel de Céspedes, Perucho Figueredo, Ignacio Agramonte, Salvador Cisneros Betancourt, Vicente García, Antonio Lorda, Eduardo Machado, Miguel Gerónimo Gutiérrez entre otros.
Estas personalidades cuentan con posibilidades económicas, pero se ven afectados políticamente ya que no tenían derechos y buscan como salida la guerra. De esto se comprende que no los mueve el factor económico, sino su conciencia patriótica. Estas personalidades son los llamados terratenientes radicales que fueron los que iniciaron la lucha a través del movimiento conspirativo, llegando a diferentes acuerdos en varias reuniones. Aunque están de acuerdo en iniciar la guerra, unos la querían rápido (Céspedes y orientales) y otros prefieren esperar a que termine la zafra.
Campañas militares
  • Invasión a Guantánamo: era el único territorio oriental que no se había incorporado a la lucha debido a sus riquezas económicas, por lo que Máximo Gómez decide iniciar la invasión al territorio en julio de 1871, en esta se destaca la tea incendiaria y el combate del Cafetal de Indiana en los cuales se destacan los hermanos José y Antonio Maceo.
  • Campaña de Gómez en Camagüey: Después de la muerte de Ignacio Agramonte, en el período de 1873–1874, designaron a Gómez para hacerse cargo de las tropas camagüeyanas, donde dirigió importantes batallas como la Sacra, Palo Seco, el Naranjo, Mojacasabe y las Guásimas, causándole en todas ellas grandes bajas al enemigo. Fue el inicio de la invasión a Occidente.
  • Invasión a Las Villas: En enero de 1875 Máximo Gómez decide iniciar la campaña a Las Villas para extender la lucha y consolidar la revolución en la región. A pesar de los éxitos que obtiene y la labor de Henry Revee (el Inglesito) se presentan dificultades, especialmente el regionalismo de los villareños que frenaba el avance de las fuerzas, provocando el fracaso de la invasión y la renuncia de Gómez.
Hechos más importantes
  • 10 de octubre de 1868, Levantamiento de la Demajagua y el Manifiesto del 10 de Octubre.
  • 20 de octubre de 1868, Ataque y Toma de Bayamo, Letra del Himno Nacional en Bayamo.
  • 4 de noviembre de 1868, Primera carga al machete en Pinos de Baire. .
  • Enero de 1869, Acciones de los voluntarios en La Habana.
  • 11 de enero de 1869, Incendio de Bayamo.
  • 10 de abril de 1869, Asamblea de Guáimaro.
  • 15 de enero de 1871, Deportación de Martí hacia España.
  • 8 de octubre de 187, 1 Rescate de Sanguily.
  • 1871, Se publica la obra El Presidio Político en Cuba de José Martí.
  • 27 de noviembre de 1871, Fusilamiento de los Estudiantes de Medicina.
  • 11 de mayo de 1873, Muerte de Ignacio Agramonte en Jimaguayú.
  • 27 de febrero de 1874, Muerte de Céspedes en San Lorenzo.
  • 4 de agosto de 1876, Muerte de Henry Reeve en Yaguaramas.
  • 10 de febrero de 1878, Firma del Pacto del Zanjón.
  • 15 de marzo de 1878, Protesta de Baraguá.
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