Manuel Sanguily, defensor de la soberanía nacional

Gerardo Cabrera Prieto

Investigador del Instituto de Historia de Cuba

Servicio Especial de la AIN

Era el 26 de marzo de 1848, hace 160 años. En el hogar que habitaban Julio Sanguily y María Garritte nacía el segundo hijo del matrimonio, a quien inscribirían con el nombre de Manuel. Tres años antes había nacido Julio, nombrado así en honor al padre.

Entre los tantos cubanos que por defender el pabellón nacional renunciaron a todo beneficio y seguridad personal estaría, tiempo después, Manuel Sanguily, quien junto a su hermano tuvo una activa presencia en el accionar bélico contra España.

sdanguilyManuel realizó sus primeros estudios como alumno interno en el colegio El Salvador, plantel creado y dirigido por el destacado intelectual José de la Luz y Caballero, y en el cual se formó una generación de jóvenes que posteriormente se destacarían en la historia de la nación cubana.

En el Instituto de La Habana se graduó de Bachiller y posteriormente regresó al colegio El Salvador, donde asumiría su primera experiencia profesional al impartir clases, a la vez que cursaba estudios de Derecho en la Universidad de La Habana.

Sin embargo, su entrega a la Patria pesó más que su vocación por el magisterio y por sus deseos de hacerse abogado, y una vez producido el alzamiento independentista del 10 de octubre de 1868, hizo todo lo posible para incorporarse a la lucha.

Sanguily combatió a las órdenes de jefes importantes, entre otros Ignacio Agramonte, Tomás Jordán, Calixto García, Máximo Gómez y su propio hermano Julio, quienes contribuyeron a hacer de él un eficaz combatiente, participando en importantes acciones como Las Guásimas, Mojacasabe, Jimaguayú y Cascorro.

Su desempeño como combatiente de arrojo y valentía y la eficacia en el cumplimiento de responsabilidades militares, lo condujeron a alcanzar el grado de Coronel.

Comisionado por el Gobierno de la República de Cuba en Armas para conseguir recursos en el extranjero, en 1877 abandonó la Isla rumbo a España. En el cumplimiento de esa misión le sorprendió la firma del Pacto del Zanjón.

De vuelta a la Isla, y manteniendo su negativa de jurar fidelidad a Madrid, desarrolló actividades como abogado y profesor. En esos tiempos conoce a José Martí y desarrolla su vocación de crítico en innumerables conferencias, discursos y artículos periodísticos, que revelan la profundidad de su pensamiento ético-patriótico y la defensa de la cuestión nacional cubana.

Al estallar nuevamente la guerra en 1895 partió hacia los Estados Unidos, desde donde gestionó la libertad de su hermano Julio, quien guardaba prisión en Cuba, y colaboró en el periódico Patria hasta finalizada la contienda, fecha en que regresa a La Habana.

Sanguily fue elegido delegado a la Asamblea Constituyente y en 1902 Senador por la provincia de Matanzas. Ocupó diversos altos cargos en gobiernos posteriores.

Destaca en Sanguily su permanente análisis y denuncia de problemas cruciales de la época, como la anexión o los tratados de reciprocidad con Estados Unidos. En varios de sus discursos señalaría el peligro que representaba para Cuba la dependencia económica de tan poderoso país, lo cual finalmente conduciría al dominio político.

Abogado, escritor, ensayista, periodista, profesor; inconforme y rebelde, no transigió con manquedades morales.

Falleció el 23 de enero de 1925, después de haber servido fielmente en los primeros años de la Republica con su acción, su voz y sus escritos en defensa de la soberanía e independencia nacional.

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