Invasión de Gómez a Guantánamo

Blas Villate y La Hera, Conde de Valmaseda

No obstante la radicalización de la guerra y los avances en el campo insurrecto, el 21 de enero de 1871 el sanguinario conde de Valmaseda anunciaba que las jurisdicciones de Baracoa y Guantánamo reinaba una paz envidiable.

¿Cómo respondió el Ejército Libertador a tanta arrogancia del jefe español?

A mediados de 1871, se inició la campaña de Guantánamo, junto a Gómez se encontraba Antonio Maceo a quien conociera en circunstancias difíciles en los días de la defensa de Bayamo. En Maceo Gómez reconoció condiciones excepcionales que aprovechó después confiándole el mando de un batallón de 187 hombres. Maceo, con apenas 27 años, tenía una fuerte personalidad y un valor a toda prueba.

Gómez y Maceo invadieron la jurisdicción de Santiago y peleando como leones tomaron el cafetal Indiana para sitiar Guantánamo, rica zona azucarera. Los mambises operaron en la región y derrotaron al ejército español y a los grupos guerrilleros, que habían organizado los propietarios de los grandes cafetales.

Durante casi un mes, atacaban y destruían cuanto encontraban a su paso en las zonas de Santa Ana de Griñán, la candelaria, el Recurso, Ti Arriba, Tempú, Ojo de Agua, Bruñí, etc. Las llamadas rojizas de la tea iluminaron el paisaje y destruyeron las riquezas de esta región. España perdía una considerable fuente de ingreso. Con este triunfo, se incorporó la zona a la lucha.

Esta campaña oriental del Ejército Libertador se nutrió de otras figuras de procedencia popular que se destacaron como jefes de gran valor, entre ellos se encontraban José Maceo, Guillermón Moncada y Policarpo Pineda (Rustan). En esta campaña Antonio Maceo fue ascendido a coronel.

Las fuerzas mambisas que operaban en otras zonas de Oriente, mantenían también la ofensiva. En Tunas, Vicente García dirigía las tropas con éxito, mientras en Holguín, Calixto García se anotaba importantes victorias como el asalto al cuartel de esa ciudad, el 23 de octubre de 1872.