Un defensor de la nacionalidad cubana

El estudio de la posición política anexionista sostenida por un grupo de criollos de la primera mitad del XIX nos permitió ampliar el conocimiento acerca de la variedad de pensamiento que pretendía buscar desde diferentes puntos de vista e intereses, solución a los problemas de Cuba bajo el dominio de España.

Al tratar el reformismo en su segunda etapa nos encontramos con una figura esencial en el pensamiento criollo del siglo XIX: José Antonio Saco. Para entender a cabalidad el pensamiento de Saco con respecto a los anexionistas y los efectos de una posible anexión de Cuba a lo EUA, es imprescindible tener en cuenta la situación de Cuba durante la primera mitad del siglo XIX y los intereses de clase a los cuales Saco representaba.

¿Qué sabemos ya de Saco?

1- Sabemos las duras críticas que hizo al poder español, las cuales motivaron su destierro a Trinidad conmutado por la salida hacia Europa.

2- Conocemos que fue representante destacado de la posición reformista en su segunda etapa.

¿Qué sabemos de la situación de Cuba?

1- España impedía el progreso de Cuba en todos los órdenes y era como había dicho anteriormente Varela, “incapaz de ofrecerle a Cuba lo que no podía darse ella misma”.

2- La esclavitud base del enriquecimiento de un sector de los criollos constituía uno de los más graves problemas de la colonia al constituirse el trabajo esclavo en un freno al desarrollo económico y al progreso.

3- Estaban presentes en la Isla desde el siglo XVIII los elementos de una fuerte nacionalidad, la cubana, que se concretaría en estado nacional posteriormente.

Saco desde su exilio en Paris se pronunció contra la anexión de Cuba a los Estado Unidos.

Algunos de los que enarbolaron el ideal anexionista tenían amistad con Saco y trataron de convertirlo a su causa incluso ofreciéndole dinero para que publicase un periódico con propaganda en este sentido, pero Saco rechazó la oferta. En carta del 19 de abril de 1848 a una de las principales figuras anexionistas le dice: “Conoces a fondo mi corazón y mis ideas, (...) Con la mano puesta sobre la conciencia, y con los ojos clavados en la patria, francamente respondo que no. “ Y tras exponer las razones por las cuales se opone al anexionismo, con argumentos que se podrán apreciar al realizar la actividad que acabamos de orientar expresó advierte su carta: “Apartemos del pensamiento ideas tan destructoras. No seamos el juguete desgraciado de hombres que con sacrificio nuestro quisieran apoderarse de nuestra tierra, no para nuestra felicidad, sino para provecho suyo”.

¿Quiénes quieren apoderarse de Cuba?

La denuncia de Saco apunta a los que desde EUA estimulaban el ideal anexionista, no para independizar a Cuba, sino para favorecer sus intereses económicos y expansionistas. Señalar que Saco entonces recomienda lo que debe hacerse: “Tratemos con todas nuestras fuerzas de extirpar el infame contrabando de negros; disminuyamos sin violencia ni injusticia el número de éstos; hagamos lo posible por aumentar los blancos; derramemos las luces...”

Con relación a los EUA y a los efectos que tendría la anexión con respecto a la actitud que asumirían las potencias europeas decía proféticamente: “Por brillante y seductora que sea la perspectiva de los Estados Unidos, debo confesar con toda la franqueza de mi carácter que no soy de los alucinados ni seducidos. Sin profetizar cuál será el porvenir de la América en el transcurso de los siglos, bien podemos asegurar que, encerrándonos en el horizonte que nos rodea, la anexión o incorporación de Cuba a la República Norteamericana, si no es hoy una cosa imposible, por lo menos va acompañada de gravísimas dificultades. Es de tal importancia la Isla de Cuba, que su posesión daría a los Estados Unidos un poder tan inmenso, que la Inglaterra y la Francia no sólo verían muy comprometida la existencia de sus colonias en América, sino que aun sentirían menguar el poderoso influjo que ejercen en otras partes del mundo.”

El historiador cubano Eduardo Torres Cuevas al referirse a Saco plantea la importancia de esta figura como crítico permanente de la esclavitud y la trata y por enfrentar desde la cubanía los intentos de aquellos que pretendían la anexión con los EUA.

Desde su posición de representante de un sector de los hacendados criollos y figura prominente del reformismo en su segunda etapa fue un crítico de la esclavitud y la trata y formidable adversario de los anexionistas. “... si es antitratista lo es porque la trata amenaza con aniquilar demográficamente lo que él entiende que es la nacionalidad cubana.

Cuando aconseja superar la esclavitud es porque sabe que ésta no permite la plena manifestación de su nacionalidad.” · Defensor a toda prueba de la nacionalidad cubana. “Saco parte de la existencia objetiva de una nacionalidad cubana, que es su nacionalidad y a cuya defensa consagra todas sus fuerzas. Nadie antes que él estableció la diferencia entre una nacionalidad cubana y la española o la norteamericana, formulando así lo que todos sentían pero no podían explicar racionalmente. Si Saco es antianexionista lo es por defender esa nacionalidad contra la estadounidense... (...) Al enfrentar al miope colonialismo español, lo hace porque se siente el representante no de un sector social o de una clase social de la colonia sino porque él se considera el representante genuino de todos los elementos, sectores y clases sociales de esa nacionalidad -considerando sólo a la población blanca-, o sea de los intereses conjuntos de la misma. ”... la anexión para él es asimilación, lo que implica la destrucción de la nacionalidad cubana por la norteamericana. Es el fin no sólo del presente sino también la aniquilación de la posibilidad de que Cuba pueda llegar a ser, algún día, una nación independiente. Por eso contra lo que más se revuelve su cubanía, limitada si se quiere, pero cubanía al fin, es contra la anexión”.

Martí de su carta inconclusa a Manuel Mercado le recordaba cuál era uno de sus primordiales objetivos en la lucha: “Por acá yo hago mi deber. La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles anexionistas, a que sólo daría relativo poder su alianza con el gobierno de España, ha venido a su hora en América, para evitar, aún contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos...”