La República: crisis, dictadura y Revolución (1935-1952)


A partir de 1935 y hasta 1937 fue evidente el ascenso del militarismo a través de la intervención de Batista y los jefes militares en los gobiernos de Federico Laredo Bru y Miguel Mariano Gómez. Posteriormente la situción internacional impulsó cambios de carácter democrático que abrieron espacio a cambios importantes como la convocatoria a la Asamble Constituyente de 1940 y la aprobación de una Constitución muy avanzada para ese momento.

Fulgencio Batista fue el presidente del gobierno que transcurre entre 1940 y 1944. Su candidatura había sido respaldada por una coalición de fuerzas en la que participaban los comunistas. Esta alianza, aunque reportó importantes conquistas al movimiento obrero, no fue comprendida por otros sectores populares, y se convirtió en factor histórico de división entre las fuerzas revolucionarias. Durante el gobierno de Batista, la situación económica experimentó una mejoría propiciada por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, coyuntura que beneficiaría aun más al sucesor, Ramón Grau San Martín, quien resultó electo en 1944 gracias al amplio respaldo popular que le adquirieron las medidas nacionalistas y democráticas dictadas durante su anterior gobierno.

La crisis económica
. Sólo se desarrolló la industria azucarera, (la monoproducción).
. El principal producto que exportábamos era el azúcar, (la monoexportación)
. Dependencia económica del mercado norteamericano, pues casi toda la azúcar la vendíamos a ese país y la gran mayoría de los productos que se consumían en Cuba eran fabricados en Estados Unidos.
Esta crisis sólo se solucionaba si se eliminaban las inversiones de capital norteamericano y se ponían fin a la independencia del comercio exterior cubano con respecto a Estados Unidos.
Clases Sociales en este período
.Clase explotadora: la gran burguesía monopolista norteamericana, dueña de centrales azucareros, minas, plantas eléctricas, ferrocarriles, bancos y latifundios.
- La burguesía importadora que continuaba la compra de productos extranjeros, sobre todo productos norteamericanos.
- Grandes contradicciones del capitalismo, el lujo, la ostentación por parte de la burguesía y la miseria, el hambre, la amarga vida de los trabajadores.
- A costa de la explotación de los trabajadores, los burgueses vivían rodeados de todo tipo de comodidades, una misma familia poseía una casa en la ciudad, en la playa y en el campo, tenía aviones particulares, poseían yates de pesca y varios automóviles, mientras más dinero sus hijos podían asistir a colegios privados o realizar sus estudios en los Estados Unidos, tenían la mejor asistencia médica ya que los hospitales eran privados.grau
Ni Grau San Martín, ni Carlos Prío Socarrás (1948–1952) –ambos líderes del Partido Revolucionario Cubano, fueron capaces de aprovechar las favorables condiciones económicas de sus respectivos mandatos. Las tímidas y escasas medidas reformistas apenas afectaron las estructuras de propiedad agraria y de dependencia comercial que bloqueaban el desarrollo del país. Sí se valieron, en cambio, de la bonanza económica que reportaba la recuperación azucarera para llevar el saqueo de los fondos públicos a magnitudes sin precedentes. La corrupción administrativa se complementaba con el auspicio de numerosas bandas gansteriles, que los auténticos utilizaron para expulsar a los comunistas de la dirección de los sindicatos en medio de la propicia atmósfera de la guerra fría. El repudio a la bochornosa situación imperante fue canalizado por el movimiento cívico político de la ortodoxia, cuyo carismático líder, Eduardo Chibás, se suicidaría en 1951.
Aunque todo pronosticaba el triunfo ortodoxo en las elecciones de 1952, las esperanzas se verían frustradas por un golpe militar. El demérito en que la experiencia auténtica había sumido a las fórmulas reformistas y las instituciones republicanas, así como la favorable disposición hacia un gobierno de "mano dura" por parte de los intereses norteamericanos y algunos sectores de la burguesía criolla, favorecieron las ambiciones de Fulgencio Batista, quien a la cabeza de una motín militar, asaltó el poder el 10 de marzo de 1952.

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