DorticósPresidente de la República de Cuba (17 de julio de 1959 -3 de diciembre de 1976), Osvaldo Dorticós Torrado había integrado el primer Gobierno Revolucionario, en enero de 1959, como Ministro de ponencias y estudio de leyes revolucionarias con un expediente profesional destacado y una activa presencia en la lucha contra la dictadura batistiana.

Al renunciar Manuel Urrutia asumió la presidencia de la República dándole al cargo la dignidad que jamás le dieron los mandatarios de la etapa neocolonial.

Junto con sus obligaciones presidenciales, el 21 de julio de 1964 pasó a dirigir la Junta Central de Planificación.

Nació el 17 de abril de 1919 en la ciudad de Cienfuegos, donde muy joven luchó contra la dictadura machadista, fue dirigente de los estudiantes secundarios de su localidad y con apenas 14 años forma parte del Ala Izquierda Estudiantil.

En su etapa de estudiante de derecho en la Universidad de La Habana combatió la primera dictadura de Fulgencio Batista. Graduado en 1941, además de ejercer su profesión fue delegado del Colegio de Abogados de Cienfuegos, vicepresidente y presidente de la entidad nacional.

Se enfrentó al golpe militar del 10 de marzo de 1952; luchador clandestino, estuvo detenido en varias ocasiones.

Fue coordinador del Movimiento 26 de Julio en su ciudad natal y tras la insurrección de Cienfuegos, el 5 de septiembre de 1957, resultó apresado nuevamente. El Colegio de Abogados logró su libertad y entonces partió al exilio en México.

En 1976 la Asamblea Nacional lo designó vicepresidente del Consejo de Ministros y miembro del Consejo de Estado.

En enero de 1980 resultó ratificado en estos cargos y además asumió el Ministerio de Justicia y la atención de las funciones del Comité Estatal de Normalización y el Sistema de Órganos de Arbitraje.

Fue diputado a la Asamblea Nacional y miembro del Comité Central y del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.

El 23 de junio de 1983 se privó de la vida de un disparo en momentos en que presentaba un gran deterioro de su salud, sumado al fallecimiento de su esposa María de la Caridad Molina.

Era víctima de penosos dolores físicos derivados de una grave afección en la columna vertebral.
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