Panorama de la cultura y la ciencia en la primera mitad del XIX1
En relación con las manifestaciones artísticas, que caracterizaron el movimiento cultural de laépoca y constituyeron un reflejo de aquella sociedad, se debe plantear primeramente que estas se expresaron bajo el prisma de la clase dominante que tenía en sus manos las posibilidades reales de imponer sus patrones culturales. Este período está marcado por el surgimiento de una literatura con proyección social. En siglos anteriores las obras se plasmaban en manuscritos que circulaban en un marco muy reducido de personas y en estos momentos se desarrolló la prensa periódica, libros y revistas que serán dedicados a recrear estéticamente el medio natural y social de la Isla siguiendo el estilo neoclásico que se imponía en la Europa de la época. Las obras tuvieron una expresión autóctona, de contenido propio que respondía al nuevo universo cultural que se estaba formando. Se destaca el Papel Periódico de la Havana (1790), que reafirmó el sentimiento, la personalidad del criollo bajo la pluma de figuras como Francisco de arangoyparreñoArango y Parreño, José Agustín Caballero de la Torre y Manuel de Zequeira que fueron algunos de sus principales redactores. Posteriormente surgieron numerosas publicaciones periódicas, tanto en la ciudad como en el resto de las ciudades del interior de la Isla, al calor de los períodos constitucionales, por ejemplo: “El Regañón de La Habana”, “El Patriota Americano”, que reflejaron los intereses e inquietudes intelectuales del momento.
La poesía romántica se distingue con José Jacinto Milanés y continúa una segunda generación de líricos con Rafael María de Mendive, Joaquín Lorenzo Luaces y Juan Clemente Zenea. También surge un grupo de poetisas notables, la más destacada es Luisa Pérez de Zambrana. Un caso aparte es Gertrudis Gómez de Avellaneda por sus depuradas y sensibles expresiones que abarcaron diversos géneros como poesía, teatro, novela, leyendas y epistolario amoroso. Su obra la hace una de las autoras más importantes de la lengua castellana del siglo XIX.
En cuanto a la música la modalidad preferida era la contradanza. La contradanza francesa llegó a la Isla por la vía de la Revolución de Haití y se acriolló de inmediato aportando los primeros rasgos de nuestra nacionalidad en la música, primero bailable y luego de concierto. De los cientos que se crearon en el siglo XIX, fueron las de Manuel Saumell Robredo las más conocidas. Creó ritmos que evolucionaron al ser tratados por sucesivos compositores (guajira, habanera, danzón, criolla y clave). Se convirtió en el músico más solicitado en las fiestas y la historia de la música cubana le debe mucho a este compositor que le imprimió un acento criollo, el sabor nacional que ofrecen sus ritmos que más tarde constituyeron lo más típico de nuestra música. Es importante significar que la música fue la manifestación artística que recibió la mayor influencia africana. Las orquestas formadas por negros y mulatos libres fueron un ejemplo de la fusión de ritmos e instrumentos musicales africanos y europeos por sus condiciones excepcionales para la música. Se aprecia en las diferentes expresiones artísticas la presencia de elementos criollos que se están reafirmando para conformar una nueva identidad, una sociedad que recibe la influencia de estilos y corrientes del contexto europeo pero adaptándolos a una realidad insular que los hace diferentes, donde se asumen perfiles propios. En relación a la ciencia es necesario destacar que España estaba notablemente retrasada en relación con el nivel general que tenían diferentes países de Europa. Además, a la metrópoli no le interesaba que se desarrollara en sus colonias un pensamiento científico a la altura de las corrientes más modernas sino que se mantuviera impregnado de la conciencia religiosa, sin traspasar los límites establecidos por la Iglesia.
La ciencia evolucionó en el período bajo la influencia de las instituciones especializadas que se crearon entre 1802 y 1842 que permitieron el desarrollo de las ciencias particulares como la medicina, la botánica y la química. Entre las instituciones que surgieron estaban la Escuela de Parteras, el Jardín Botánico de La Habana, la Escuela Náutica y la de Pintura, Dibujo y Escultura de San Alejandro. De las principales figuras nacidas en la Isla que se destacan estuvo Tomás Romay y Chacón. De formación filosófica, artística y médica, fue el pionero de las investigaciones científicas en el campo de la medicina al practicar en La Habana la vacunación contra la viruela, iniciada por un cirujano francés en Santiago de Cuba a principios de 1804. La aplicó a sus hijos para demostrar la efectividad de este método preventivo. También merece mención el Dr. José Nicolás Gutiérrez que funda el primer periódico sobre medicina en Cuba y promueve la creación de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1861. En las Ciencias Naturales alcanza un prestigio extraordinario la obra del sabio Felipe Poey Aloy que fue el autor del primer compendio de Geografía de Cuba y participa en la fundación de la Sociedad Antropológica de la isla de Cuba. Su investigación sobre los peces cubanos (Ictiología de Cuba) le valió premios y reconocimientos internacionales. Álvaro Reynoso se destacó en los estudios agronómicos, especialmente en la agricultura cañera y también Francisco Frías y Jacott, conde de Pozos Dulces, realiza estudios profundos sobre problemas de la agricultura y el trabajo. En relación con la educación se debe señalar que en el siglo XVIII se avanzó en la educación superior con la fundación del Seminario de San Basilio el Magno (1722) en Santiago de Cuba, la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana (1728) y el Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1773). De estos centros de estudio el que representó un salto en la formación de la nueva generación de criollos interesados en la cultura fue el último de ellos, por el empleo de métodos de enseñanza más modernos utilizados por el sacerdote José Agustín Caballero. La verdadera transformación de la educación cubana se aprecia con la fundación de la Sociedad Económica de Amigos del País en 1793 que abre nuevas perspectivas para la vida cultural. En esta institución figuraron un grupo de per- sonalidades criollas que colaboraban con el gobernador don Luis de Las Casas e impulsaron el avance educacional. La sección de Educación de la Sociedad Económica se ocupó de elevar el nivel de instrucción de la población e incorporó mejoras en el sistema de enseñanza. Como la mayoría de los educadores no tenían título para ejercer el magisterio se premiaba a los maestros más capaces y así se contribuía a mejorar la calidad de las clases.
Debido a las necesidades, algunas negras esclavas participaban en la enseñanza primaria como cuidadoras y luego como maestras. También negros y mulatos criollos se destacaron como maestros elementales y ganaron premios en concursos que promovía la Sociedad Económica. La falta de maestros contribuyó, en alguna medida, a romper lentamente las barreras que imponía el racismo. Durante la primera mitad del siglo XIX la enseñanza superior se mantuvo como patrimonio de la clase dominante pero la formación de los profesionales es más completa que en siglos anteriores por las transformaciones que se implantaron en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio por el obispo Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa durante los más de 20 años que dirigió la Sociedad Económica de Amigos del País y las innovaciones del sacerdote Félix Varela: suprime contenidos innecesarios, imparte sus clases en español y no en latín, sigue el método de exposición dialogada, permite debatir conceptos, estimula a los estudiantes para que piensen por sí mismos, imparte clases experimentales de física y química. Con estos métodos de enseñanza influyó en sus alumnos, en la formación del sentimiento de nacionalidad. José Antonio Saco, uno de sus discípulos más brillantes, lo sustituyó en la cátedra de Filosofía del Seminario y aplicó los princi- pios pedagógicos de Varela. Cuando se enfrentó en el terreno político al anexionismo defendió la existencia real de la nacionalidad cubana. Otro pilar de la educación cubana es la vida y obra de José de la Luz y Caballero. Él sustituyó a Saco como profesor de filosofía del Seminario y defendía los principios educativos de Varela. Dedicó su labor pedagógica a la educación primaria, nivel de enseñanza más débil en la etapa colonial, estimu- lando el pensamiento de sus alumnos. Desarrolló el método explicativo, enseñar a sus alumnos a interpretar todo cuanto leían, explicándoles palabra por palabra para comprender el discurso. En este sentido la obra pedagógica de Luz fue formadora de hombres con pensamiento propio, de contenido patriótico y ciudadano: “[…] La empresa que se trazó Luz y Caballero fue una obra de lento y difícil asentamiento: la formación entre sus alumnos de los valores y sentimientos morales del patriotismo. Su legado ideológico se encuentra en los afo- rismos, en los que sintetizó una ética cubana […]” Cuando dirigió la Sociedad Económica de Amigos del País (1836-1840) se empeñó en la difusión de la enseñanza primaria a todas las poblaciones de la Isla, fundó la primera escuela para sordomudos y propuso la creación de la Escuela Normal para formar maestros con sólida preparación profesional en el dominio de los contenidos y en los métodos pedagógicos. La evolución de la cultura, la ciencia y la educación en la primera mitad del siglo XIX demuestra que lentamente se reafirmaban los rasgos de una sociedad nueva, portadora de elementos autóctonos, que negaba la existencia colonial. En la medida en que se creaban obras artísticas y literarias con un sello autóctono, diferente de los modelos estéticos de la cultura de raíz española, se daba expresión a sentimientos propios de la comunidad insular. La cultura criolla contribuía a romper los lazos que sujetaban la Isla a la metrópoli, los criollos se liberaban de la opresión cultural impuesta por el dominio colonial. El movimiento cultural expresaba el proceso de formación nacional en la medida en que aumentaba la diferencia de percepciones entre la cultura criolla y la cultura española.
1 Tomado del libro de texto de Historia de Cuba para la Educación Media Superior
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