PRIMERA LEY DE REFORMA AGRARIA
Medida esencial de la Revolución
Desencadenó las transformaciones estructurales en la agricultura cubana e impulsó el destino del país por el camino de la justicia social y el socialismo
Por CARMEN MARÍA DÍAZ GARCÍA *
Fotos: ARCHIVO de BOHEMIA
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Fidel Firma la primera Ley de Reforma Agraria

Se entregó la propiedad de la tierra a quien la trabajaba y con carácter gratuito en propiedades de hasta dos caballerías
El siglo XXI sigue sin cumplir la justa demanda de los trabajadores del campo por sus tierras y trabajo. Las excepciones de países con gobiernos de proyección a favor de los menos favorecidos, aún no constituye una solución a la problemática. La entrega a la masa campesina de áreas y recursos para cultivar y producir alimentos es solo el inicio de una tarea impostergable.
En la celebración del aniversario 50 de la promulgación en Cuba de la Primera Ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959, ofrecemos algunos elementos históricos y evaluaciones sobre lo que constituyó esta medida esencial en la construcción del socialismo.
Un viejo sueño del campesinado
El panorama previo a estos cambios —década del 50— subrayaba la concentración de las tierras cultivables en pocas manos, mientras la mayoría de los que la trabajaban no tenían la propiedad de ella, otros carecían de empleo u obtenían bajos salarios y vivían en condiciones muy precarias. Esta situación no era ignorada por las instituciones gobernantes, pero entre ellas no existía la voluntad política necesaria para resolverla definitivamente.
La Constitución de 1940, debido a la lucha de las fuerzas progresistas y revolucionarias, recogió en su artículo 90 la proscripción del latifundio, pero consideraba para los efectos de su aplicación que sería una ley posterior la que fijara el máximo de extensión. Esta situación la convirtió en letra muerta, pues los gobernantes encargados de promover ese tipo de legislatura nada hicieron y solo se contentaron con hablar en sus programas de la necesidad de hacer una reforma agraria, o de dictar medidas superficiales, con el ánimo de ganar los votos de los campesinos.
Frente a esta realidad, las fuerzas progresistas y revolucionarias continuaban denunciando la situación que imponía el latifundio y proponían la repartición de tierra entre los campesinos, así como la eliminación del sistema de rentas. Esos fueron los casos del Partido del Pueblo Cubano (PPC, Ortodoxo) y del Partido Socialista Popular (PSP), de filiación marxista leninista.
Fue un joven abogado quien desde el año 1951 proyectó un sistema de ideas que promovía el desarrollo del campo con una nueva característica para las relaciones sociales. Fidel Castro Ruz desde esa fecha plantearía la expropiación de los latifundios desde una proyección social, aunque limitado a los malversadores, y entregar a los campesinos la tierra que labraban. Estas ideas las precisó en su autodefensa en el juicio por su participación en los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953. El criterio de mantener las tierras de los latifundios pro indivisas (que no se puede dividir en partes y solo se le puede vender al Estado) se repetía y apuntaba como supuesta fuente para el desarrollo.
El triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959 bajo su liderazgo permitiría ejecutar aquel proyecto.
El sueño hecho realidad
Fidel, desde los días del asalto al Moncada, planteó la expropiación de los latifundios,
desde una proyección social
2.reforma-agraria La Ley de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959 desencadenó las transformaciones estructurales en la agricultura cubana y fijó el destino del país por el camino de la justicia social y el socialismo. Ella proscribió la tenencia extranjera, se expropió el latifundio, se entregó la propiedad de la tierra a quien la trabajaba y socializó un por ciento de las áreas cultivables.
Además, protegió el medioambiente y aprobó la estructura gubernamental encargada de ejecutar la ley.
La medida, objeto de múltiples estudios en lo relacionado con la proscripción del latifundio y entrega gratuita de la propiedad de hasta dos caballerías (26,8 hectáreas) a campesinos, ha sido menos estudiada en su articulado sobre el proceso de socialización. Dada la significación de este para la estrategia de desarrollo del país en la construcción del socialismo, nos detendremos brevemente en él.
El fundamento conceptual para mantener las tierras expropiadas como pro indivisas estaba en las posibilidades que daba a las transformaciones socioeconómicas en la agricultura, bajo la forma de la “cooperativa agraria”, de una producción intensiva y tecnificada en gran escala.
En la elaboración de la ley agraria, el tema de la cooperativización fue el más debatido. Su promotor, Fidel Castro, explicó y debatió hasta que fue aprobado por el grupo redactor, integrado además de él por Oscar Pino Santos, Segundo Ceballos, Ernesto Guevara, Alfredo Guevara, Vilma Espín y Antonio Núñez Jiménez.
Carácter anticapitalista de las cooperativas
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La cooperativización de las tierras expropiadas e indivisas bajo auspicio estatal representó una forma diferente de socialización con respecto al aplicado en los países socialistas europeos
Así la ley validó dos elementos necesarios para el desarrollo: la producción a gran escala que entrañó un nuevo propietario socializador y la pequeña producción individual. A la problemática universal de la no correspondencia entre el crecimiento de la humanidad y sus recursos materiales, el concepto de tierra pro indivisa daba respuesta al proponer un uso racional de ella en su objetivo de productora de alimento.
Los artículos 4 y 17 de la ley establecían una relación entre la propiedad pro indivisa y la cooperación agrícola. Rasgo social que se precisa en el Capítulo V, “De la Cooperación Agraria”, donde obtiene el carácter socializador en dos sentidos: uno de carácter estatal socialista y el otro individual campesino.
El primero, la cooperación agrícola bajo organización y dirección del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), o sea el Estado, quedó expresado en el artículo 43. En él delimitó que las cooperativas agrarias se constituían en las tierras expropiadas y de propiedad pro indivisa bajo la dirección del Estado y los cooperativistas (los trabajadores agrícolas).
En el artículo 44, por su parte, se precisó el otro sentido de la socialización, determinado por la cooperación a partir del componente voluntario campesino.
Este camino entrañaba una transformación socioeconómica en una parte considerable del proceso productivo agropecuario en Cuba, por el cual se socializaba la tierra y las relaciones de producción con un carácter anticapitalista.
También el Capítulo V, en el artículo 45, refiere el término cooperación aunque este no tiene carácter de socialización, pues se refiere a la asociación entre campesinos para determinadas acciones y servicios con un propósito común, con el objetivo de lograr en el futuro una consciente socialización.
A pesar de que los factores fundamentales de la socialización socialista en sus dos sentidos quedaron implícitos en el Capítulo V de la ley, de acuerdo al momento histórico que se vivía era necesario no expresarlo explícitamente, dejándose a la interpretación que la “cooperativa agraria” constituía en la práctica una forma de socialización socialista.
Por razones tácticas, la primera imprecisión en este sentido está en la ausencia de la palabra socialización. Señalar su carácter hubiera constituido un error en el logro del objetivo estratégico.
El anticomunismo estaba en un momento crucial, debido al recrudecimiento propagandístico de la reacción. En ese ambiente se hacía complejo explicar exitosamente su carácter socialista, cuando esa palabra por sí sola evocaba al comunismo y todas las mentiras difundidas contra él.
Recordatorio

Como aún no contaba el pueblo con un desarrollo político ideológico para comprender que esa socialización representaba los intereses del obrero agrícola y del campesino, podía despertar un rechazo injusto de las masas, por eso tácticamente había que llegar a esa comprensión por otro camino. El mejor fue la organización de la “cooperación agrícola”.

Consecuente con la estrategia socialista, cuando sale a la luz la ley ya existía experiencia en el funcionamiento de las “cooperativas agrarias” bajo la administración del Estado y estas eran las organizadas en las tierras expropiadas a los malversadores. La práctica en ellas otorgaba a los trabajadores mejores salarios y otros beneficios sociales.
Importante es señalar que la cooperativización de las tierras expropiadas e indivisas bajo auspicio estatal representó una forma diferente de socialización con respecto al aplicado en los países socialistas europeos. La presencia del Estado como representante de los intereses colectivos de todo el pueblo proyectaba el sentido colectivo en las cooperativas agrarias como razón de ser y unión de los esfuerzos de todos en un bien común.
La Ley de Reforma Agraria de mayo de 1959 abrió una nueva era en la historia política y económica social de Cuba porque liquidó el latifundio como sistema de explotación y a sus propietarios como grupo de poder. A su vez, inició al Estado y a los obreros agrícolas en la dirección del sector agropecuario con nuevas relaciones sociales de producción. También en la lucha de clases ocupó un lugar significativo, pues definió a los defensores y detractores de ella y su lugar con respecto a la independencia, soberanía y desarrollo del país. A su lado estuvieron los que defendieron la Revolución cubana, y en contra, los que se opusieron.

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* Doctora en Ciencias Históricas. Especialista en temas socioeconómicos del agro cubano.

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