SIMÓN BOLÍVAR, EDUCADOR SOCIAL

Dr. Sergio H. Alonso Rodríguez

Algunos investigadores consideran que la labor educativa de Simón Bolívar (1783-1830) se inicia desde el propio año de 1810, cuando regresa a Caracas y emprende una ardua labor persuasiva en el seno de la Sociedad Patriótica, para lograr la declaración de la total independencia en 1811; y alegan, además, que después del terremoto que destruyó a Caracas en 1812, Bolívar educa al pueblo con optimismo, convenciéndolo de que el hombre puede dominar la naturaleza.

Pero en realidad todo ello solo prueba que en esa fecha ya Bolívar realizaba una significativa influencia educativa sobre toda la sociedad, como preludio de la profunda actividad educadora que realizaría después.

Realmente la formación y desarrollo de Simón Bolívar como educador social se produce en el contexto de la actividad política que desarrolla para liberar a los pueblos de Suramérica y fundar nuevas repúblicas en los territorios que independiza del colonialismo español, porque es en esa actividad donde se convierte en portavoz de las necesidades más apremiantes del pueblo, vocero de sus más caras aspiraciones y personificación de sus potencialidades revolucionarias.

Su aula no tuvo paredes: fue el campo de batalla. Allí educó a las masas populares, con la fuerza de su ejemplo personal, calidad humana, capacidad rectora, desinterés económico, espíritu de consagración y sacrifico, entrega a los otros, optimismo, previsión y fe en el futuro. Allí educó personalmente a sus subalternos directos, mediando inteligentemente en la solución de sus discordias y conflictos, exigiéndoles orden y disciplina, enseñándolos a aprender de los errores y fracasos, reconocerlos y superarlos; ampliando su cultura general, desarrollándoles sus habilidades directivas, entrenándolos para que fueran capaces de crecerse ante las adversidades, estimular a los demás y buscar soluciones creativas a lo problemas prácticos.

Sus clases no tuvieron horario fijo: se impartían en cada prédica encaminada a fundamentar y estimular la lucha independentista; en cada orden que emitía, con las indicaciones requeridas para su ejecución efectiva; y en cada decreto que firmaba, solo después de comprobar que tenía todas las precisiones requeridas para su realización. Cada uno de sus discursos constituyó una conferencia magistral acerca de la situación política del momento y las vías más idóneas para establecer las nuevas repúblicas.

Convirtió la prensa escrita en libros de texto sobre valores latinoamericanos, cátedra de civismo; tribuna de lucha contra la esclavitud, la discriminación social, la inmoralidad administrativa, y podio para la denuncia de las patrañas enemigas.

En sus innumerables cartas, papeles, discursos y documentos oficiales, legó a la formación de maestros latinoamericanos y caribeños un caudal de brillantes ideas pedagógicas que, lamentablemente, ha sido poco estudiado, aun cuando contiene concepciones de extraordinaria vigencia, entre las cuales se destaca la necesidad de instaurar en cada país un cuarto poder, sustentado en la Educación, para regir el desarrollo independiente de las repúblicas latinoamericanas: el poder moral.

Desde el punto de vista práctico, como parte de su actividad política, en la medida en que Bolívar iba liberando territorios, creaba las condiciones necesarias para el desarrollo de la esfera educativa:

o En 1825 decretó la enseñanza gratuita y obligatoria, inicio la creación de núcleos de instrucción con la ayuda económica del ayuntamiento de Caracas, los dotó de rentas y bienes que antes pertenecían a los conventos e iglesias.

o Invitó a Joseph Lancaster a poner en práctica en Venezuela zus sistema de enseñanza mutua.

o Decretó el establecimiento en la capital de cada Departamento, de una Escuela Normal, según el sistema lancasteriano.

o Fundó varios colegios de educación media para niños y niñas, organizó cuidadosamente las rentas que debían sostener cada instituto.

o Apoyó el proyecto de José Rafael Revenga, quien había llegado de Londres con un cargamento de útiles escolares, comprados con dinero propio, par fundar una escuela normal gratuita en la Gran Colombia.

o Fomentó la educación de los discapacitados, mujeres, huérfanos y ancianos.

La historia recuerda que en un solo día: 11 de Diciembre de 1825 Bolívar adoptó una gran cantidad de medidas educativas:

o Decretó que el primer deber del gobierno era dar al pueblo educación uniforme y general.

o Ordenó que los establecimientos educativos fueran reorganizados de acuerdo con las leyes del Estado.

o Creó las rentas necesarias para atender los servicios educativos

o Indicó al Director General de Enseñanza dar cuenta del estado de los centros educativos y de los fondos disponibles para sostenerlos; le orientó planificar la reparación de los colegios de ciencias y artes, la creación en cada pueblo de una institución de enseñanza que abarcara todos los ramos de la instrucción, la fundación en cada ciudad capital de Departamento, de una escuela primaria con las divisiones correspondientes para recibir a todos los niños de ambos sexos, en condiciones de instruirse, y la instauración de una escuela militar y una escuela para huérfanos.

En 1827, fundó la Universidad de Trujillo, en Perú, y publicó la Constitución para la Universidad de Caracas, en virtud de la cual estableció una política universitaria de puertas abiertas, eliminó la discriminación por raza o de religión en el ingreso a los centros universitarios e introdujo los estudios de medicina, odontología, oftalmología, química, botánica, mineralogía y otras que no existían.

Luis Beltrán Prieto, pedagogo venezolano dijo: "… lo importante en Bolívar no es lo que escribió sobre educación, ni las instituciones de enseñanza que creara, sino la influencia educativa de su personalidad, sus actitud de educador, de conductor de una sociedad informe o deformada, que alcanzó la libertad política y la organización democrática sin hábitos adquiridos para una comportamiento libre dentro del ordenamiento jurídico institucional autónomo".

En efecto. Bolívar fue un educador de pueblos, formado en la lucha política y al calor de ella, sin la cual nunca habría alcanzado su fuerza ejemplarizante, su trascendencia educativa y su vigencia.

 

 

 

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